7 DE AGOSTO · EL PODER DEL NOMBRE DE JESÚS

¿Sabía que la muerte de Jesús en la Cruz del Calvario nos otorgó la autoridad de atar al enemigo?; el adversario no quiere que usted use el Nombre de Jesús porque es el nombre de Aquel que lo derrotó una vez y para siempre. Cuando usted dice: “Vengo en el Nombre de Jesús”, el Señor oye Su Nombre y actúa. Cuando usted dice: “Te ato en el Nombre de Jesús y con el poder de su sangre”, esto lo neutraliza, lo doblega y tiene que someterse a la orden que nosotros le demos.

Un hermano mío, el más rebelde, nunca se interesaba por las cosas de Dios. Un día me hizo el comentario de que no podía dejar a la mujer con quien vivía, y él sabía que le hacía trabajos de ocultismo. Llevaba yo más de catorce años sirviendo al Señor y mi hermano aún no era salvo. Reflexionando sobre por qué no se había convertido, el Señor me dijo: “Esta mujer todos los días le trabaja con el ocultismo; tú debes entrar todos los días a contrarrestar eso con oración”.

Esa noche llegué a mi casa, me encerré en mi cuarto y fui contra Satanás; Apliqué la sangre de Jesús y por el poder del Espíritu, le declaré así la guerra por la vida de mi hermano. Luego pedí al Señor que enviara un ángel que separara a mi hermano de esa mujer como está lejos el oriente del occidente y que fuera libre del control que ella tenía en su vida. Por diez días hice esta oración, y mi hermano fue libre por completo. Llegó a la casa de mi madre diciendo que la había dejado y no quería saber más de ella.

Meses después tuvo su primer encuentro con Jesús, fue cuando dijo: “Señor, si eres real, si eres ese Dios del cual predica mi hermano y cambias a la gente, aquí estoy. Si quieres, cámbiame porque yo no voy a mover un dedo para cambiar porque soy feliz como estoy”. Al terminar la oración, una luz muy intensa golpeó su rostro y cayó al piso. Cuando se levantó, se dio vuelta y vio su cuerpo tendido, porque lo que se había levantado era su espíritu. Su cuerpo era como un trapo sucio, viejo, inservible, que nada valía; se espantó y se dio cuenta de que toda su vida fue un fracaso. Ese día experimentó el nuevo nacimiento. Hoy es un tremendo hombre de Dios que sirve al Señor con su familia.

El Libro de Mateo, capítulo 10, verso 1 declara: “Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia”. En el nombre de Jesús tome autoridad sobre toda circunstancia adversa que el enemigo a levantado sobre su vida; y crea que la victoria en la Cruz, fue una victoria completa.