2 DE ABRIL · EL PODER DE UNA VISIÓN

Ayer estuvimos viendo que toda la problemática de la raza humana se origino en el Edén y como Jesús tuvo que intervenir para otórganos eterna redención. Hoy nos estaremos enfocando en lo que el Señor tuvo que hacer para lograrlo; donde tuvo que enfrentar retos que solo él como Dios lo podría hacer.

Acepto hacerse hombre y en su naturaleza humana, vencer al adversario como hombre y no en la condición de Dios. Razón por la cual el enemigo lo presiono a que usara los poderes divinos para vencer la tentación; pero Jesús sabia muy bien cual era su misión y como hombre la venció. se enfrento al flagelo implacable del infierno y como había aceptado llevar la culpa de la humanidad; “Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mateo 27:46).

Sabemos que Dios no puede ver el pecado y Su hijo estaba llevando en su cuerpo toda la rebelión de la raza humana; por eso fue que el Padre le dio la espalda. Jesús se enfrento al infierno y lo venció. “Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.” (Mateo 12:40).

El apóstol Pablo al respecto escribió: “Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres. Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.” (Efesios 4:8-13).

Como resultado de esa tremenda victoria, de vencer el infierno y liberar a los creyentes de la cautividad del enemigo, fue que estableció los cinco ministerios: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Para perfeccionar, edificar, fortalecer la unidad y alcanzar la estatura de la plenitud de Cristo.

El apóstol Pedro escribió: “vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.” (1 Pedro 2:5). Y mas adelante añade: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.” (1 Pedro 2:9).