ENERO 27 · EL PODER DE LAS VISIONES Y SUEÑOS

La idea de Dios es más alta que la nuestra, el pensamiento de Dios siempre está muy por encima del pensamiento nuestro. Mientras nosotros estamos pensando en conquistar un pequeño empleo Dios tiene en mente darnos una empresa; mientras estamos pensando en conquistar un pequeño sector en nuestro barrio, Dios nos quiere entregar toda una ciudad; mientras pensamos abrir obra en una nación, Dios nos quiere entregar la nación entera. A través del salmista el Señor dijo: “Pídeme y te daré por herencia las naciones y por posesión tuya los confines de la tierra” (Salmos 2:8). Cuando Abraham estaba preocupado porque aún no tenía claridad de la promesa de su descendencia, el Señor le dice: “No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará. Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia” (Génesis 15:4-6). Dios permitió que sucediera esto en la vida de Abraham para enseñarle uno de los principios más poderosos, el de la visualización. El que Abraham se hubiera detenido día tras día a contar las estrellas lo conectó con el reino espiritual, que son las visiones y los sueños; recordemos que lo que existe fue hecho de lo que no se veía. En la medida en que Abraham contemplaba las estrellas se fue produciendo en él la imagen de su descendencia; esto fue lo que fortaleció su fe y por ella, él fue hecho justo. Luego Dios se le revela como el Todopoderoso.  La promesa que Dios le había dado a Abraham en la lógica era algo imposible, y Dios quiso que todo se diera de esta forma, para que el milagro fuera más extraordinario.