MARZO 10 · EL PODER DE LAS PALABRAS

Cuando exaltamos a Dios con nuestras gargantas, la Palabra de Dios se hace más aguda y poderosa en nuestras manos. En la boca de todo creyente debe haber siempre una palabra de bendición, pues hay un gran poder en cada una de las frases que expresamos. Hablar las palabras de Dios pone a trabajar el reino espiritual. Si las palabras son de fe y de bendición, comienza a operar todo el reino angelical dirigido por el Señor, mas cuando se hablan palabras negativas, de amargura y de maldición, entra en acción el reino de las tinieblas.

El hablar las palabras de Dios pone a trabajar el reino espiritual. Si las palabras son de fe y bendición, comienza a operar todo el reino angelical dirigido por el Señor. Sin embargo, cuando se hablan palabras negativas, de amargura y maldición, entra en acción el reino de las tinieblas. 

Cuando Jesús estaba librando una de las batallas espirituales más fuertes, al inicio de Su ministerio, el enemigo vino a Él para provocarlo; más el Señor siempre tuvo la palabra acertada en su boca para contrarrestar la tentación. Cada palabra vino a la mente de Jesús de una manera tan nítida y firme que el adversario tuvo que apartarse de Él (Mateo 4:11). El consolidador debe invertir tiempo en los nuevos creyentes, entendiendo que durante el proceso de formación, ellos están librando tremendas batallas en sus mentes. Satanás tratará por todos los medios de apartarlos de la senda de la luz; es justo en ese momento donde debemos llegar a ellos con palabras de fe y de esperanza.