16 DE JULIO · EL PODER DE LA REDENCIÓN

El propósito de Dios con el hombre está condensado en la palabra “redención”. Mediante Jesucristo, Dios se propuso redimir al mundo del pecado y abrirle la puerta a la salvación eterna. “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo”. (Hebreos 2:14).

Jesús siendo Dios para poder redimir a toda la humanidad, tuvo que hacerse hombre y en su condición humana darnos completa liberación.

Hay tres palabras en griego que se traducen como “redención”:

– Agorazo: “Comprar en el mercado”. Esta palabra encierra la idea de un mercado de esclavos.

– Exagorazo: “Comprar y sacar del mercado”. Ser redimidos equivale a no seguir expuestos a la venta.

– Lutroo: “Soltar”. Poner en libertad mediante el pago de un precio.

Estos vocablos nos ayudan a entender que éramos esclavos del pecado porque Satanás tenía el control pleno de nuestras vidas, pero que Cristo al hacerse hombre, y dar Su vida por nosotros en la Cruz, tomó el acta de decretos existente que había en nuestra contra, y la anuló. Su Sangre fue el precio que pagó para hacernos libres de la esclavitud; Su muerte (en la Cruz) nos dio plena libertad. De esta manera fuimos redimidos del pecado.

REDENCIÓN ESPIRITUAL

Una persona no puede cambiar de la noche a la mañana, salvo por la obra redentora de Cristo en la Cruz. “Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? (Marcos 8:36). Para Dios el valor de cada alma es incalculable, y eso lo demostró al entregar a Su propio Hijo por nosotros. “El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo; En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.” (Colosenses 1:13-14)

REDENCIÓN FÍSICA

La enfermedad no es un estado natural del ser humano, sino que vino por causa del pecado. “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”(Isaías 53:4-5). No consienta la enfermedad, sino repréndela de su vida en el nombre de Jesús.

REDENCIÓN FINANCIERA

Con Su sacrificio en la Cruz, Jesucristo nos hizo libres de la maldición financiera y nos hizo partícipes de Su provisión divina. “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos”. (2 Corintios 8:9)

“Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; 9como está escrito: Repartió, dio a los pobres; Su justicia permanece para siempre”. (2 Corintios 9:8).