30 DE SEPTIEMBRE · EL PODER DE LA PALABRA DE DIOS

¿Sabía usted que la manera de conocer a Dios y su poder es por medio de Su Palabra, la Biblia? Por eso Él inspiró a 40 hombres, de diferentes épocas, a escribir 66 libros en un período de 1.500 años. Muchos de ellos nunca se conocieron, pero escribieron lo mismo, pues al hacerlo estaban dirigidos por Dios.

Mateo 24, en el verso 35 declara: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. La Palabra de Dios es Eterna. Cuando usted lee Sus páginas está leyendo el deseo y el anhelo de Dios para su vida; en ella encontrará las respuestas a cada una de sus necesidades, encontrará el aliento para el camino diario y la fuerza para cada batalla.

Dios sabe lo que usted necesita y Él le hablará por medio de Su Palabra; habrá momentos en que también será confrontado por ella para volver al camino correcto y dejar el pecado. El Salmo 119:105 declara: “Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino”. En un mundo lleno de tinieblas, como este, se requiere de buena luz para no salirnos de la senda. Y eso es lo que hace la palabra de Dios por nosotros.

Es importante que la Palabra de Dios sea leída en quietud y desde el primer momento del día, aún antes de salir a cualquier actividad, en ese momento donde se cancelan argumentos, se renuevan las fuerzas y se amplía la visión. En Juan 6.63 dice: “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” Note que la vida no la da una profesión, una actividad o cierto conocimiento, sino solo la Palabra. El Espíritu Santo es quién imparte vida mientras uno está leyendo la Biblia, al hacerlo, uno se conecta con el mismo Dios.

En Juan 1.1 vemos que dice: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.” Ese mismo verbo se hizo hombre, y como Hijo de Dios, habitó en cuerpo humano y nos enseñó palabras de vida, ese hombre es Jesús y Él quiere a través de Su Palabra traer vida a lo que usted ya daba por muerto.