13 DE NOVIEMBRE · EL PODER DE LA ORACIÓN

Una mujer llamó por teléfono al gerente de un teatro y le dijo que había perdido su prendedor de diamantes más valioso la noche anterior. El hombre le pidió esperar en la línea. Se realizó la búsqueda y el prendedor fue encontrado; pero cuando regresó al teléfono, la mujer ya había colgado. Esperó a que volviera a hablar, y aún puso un anuncio en el periódico, pero nunca volvió a escuchar de ella. Muchas veces actuamos como esta mujer, oramos a Dios, contándole nuestro problema y necesidad, pero fallamos en esperar la respuesta. Como resultado, perdemos el gozo de una oración contestada, no hallamos la respuesta necesitada y perdemos el deleite y la recompensa de una fe persistente.

El Apóstol Pablo declaró en Efesios 6,18: “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos”. La disciplina más importante que usted debe desarrollar es la de la oración; de ello se desprende toda bendición espiritual. Mucha gente vive vidas muy ocupadas, pero siempre encuentra un momento para alimentar su cuerpo físico. De esta misma manera debería ser su vida espiritual; no importa cuántas ocupaciones lo rodeen siempre debe tener un tiempo para buscar a Dios.

Él es un Dios que cambia las circunstancias, es un Dios que llama lo que no es como si fuese, un Dios que hace milagros, pero se relaciona y tiene intimidad solamente con aquellos que tienen fe. No importa qué clase de circunstancias adversas esté atravesando, no abandone la oración. Levántese, porque el Dios de lo imposible está con usted; avance y conquiste porque Él lo respalda, pues usted es Su hijo amado.

El Señor Jesús, en la oración del Padrenuestro, enseñó que debíamos pedir que el Reino de Dios viniera a nosotros. Más este reino no puede establecerse en una mente que ha llenado todos sus espacios con la lógica o los placeres de este mundo. Solo hay un medio para que Su Reino se establezca en una vida, y es a través de la fe. La fe es la llave maestra que nos permite abrir la puerta para entrar al Reino de Dios, donde el Espíritu Santo nos guía y nos enseña todos los tesoros que Él tiene reservados para aquellos que determinan vivir por medio de la fe. De igual manera, es el Espíritu quien nos enseña cómo hacer para que todas esas riquezas puedan establecerse en este mundo, Él es el administrador de las riquezas del Padre.

El éxito en nuestras vidas depende de la unidad que tengamos con nuestro Padre Celestial. Si la ha perdido, ore pidiendo a Dios que restaure su relación con Él; determínese hoy a comenzar un nuevo caminar con Él. Recuerde lo que dijo Jesús: ”Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.” (Mateo 7:7)