5 DE FEBRERO · EL MILAGRO DE LA REPRODUCCIÓN

Un granjero de Milton, Pensilvania, recogía pedazos de hielo del río Susquehanna para su
nevera. Una masa flotante de hielo chocó con su pequeña barca y rompió la cuerda que le
sujetaba a un árbol de la ribera. La barca siguió la corriente del río, que iba de crecida,
entre las masas flotantes de hielo. Alguien vio el peligro que corría. Montó a caballo y
descendiendo por la ribera, gritaba pidiendo ayuda. Los habitantes del pueblo cercano
ataron muchos cabos de cuerda colgando de un cable bajo un puente para que el hombre
pudiera agarrarse a una de ellas. La barca del granjero, medio llena de agua ya, se acercó.
El granjero estaba mojado. Helado y desesperado sin saber qué hace. Pero vio la hilera de
cuerdas colgantes. Al llegar al puente acudieron sus benefactores, que le izaron a tierra
firme. Los perdidos están flotando en el mar tempestuoso de la vida. Las aguas negras de
la derrota y la desesperación les inundarán, a menos que les echemos una cuerda
salvavidas con mano rápida y sin demora.
Samuel Vila. (1970). Enciclopedia de Anécdotas e ilustraciones Vol. 2, p. 174. (Barcelona)
España. Editorial Clie