MARZO 17 · EL MATRIMONIO QUE AGRADA A DIOS

Sabemos que dentro del matrimonio los dos se necesitan mutuamente. La vida del hombre durante su tiempo de soltería es como un rompecabezas al cual le falta la pieza más importante. Sin ella está incompleto y falto de realización. Cuando el hombre halla a la persona correcta, tiene una seguridad plena en su corazón. Sabe que Dios le brindó esa gran oportunidad, y por nada del mundo la quiere dejar ir. Sabe que sin esa persona le faltará todo y no podrá realizarse en la vida. Una vez establecido el matrimonio, el hombre debe esforzarse por brindar amor, seguridad, provisión y dirección. Además, debe esforzarse para que toda su casa viva en el temor a Dios.

Tenemos el ejemplo de Noé.  

El Señor dijo a Noé: “Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación”. (Génesis 7:1) La primera persona que debía entrar era Noé. Cuando dijo “entra tú”, hablaba de ser ejemplo. Usted no puede decirle a su familia que vayan a la iglesia y oren por usted para que le vaya bien en los negocios, o para que su jefe cambie, o para que obtenga un mejor  empleo. El Señor dice que el primer paso lo debe dar el hombre. 

Siempre hay una persona que da el primer paso; usted es esa persona. Entre primero, y luego su casa irá tras sus pasos. “…porque a ti he visto justo…” Cuando usted da su corazón a Jesús, Él le hace justo y ninguna de sus iniquidades le será contada.