4 DE JULIO · EL LOGOS Y EL RHEMA DE DIOS

“Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”. Isaías 55:11

En el verso diez, Dios compara su palabra con la semilla que es sembrada en la tierra, pero que al mismo tiempo debe estar en coordinación con la lluvia o con la nieve para que logre su propósito. Entendiendo que la Biblia es el “logos” de Dios, o la Palabra revelada por el Señor para nuestras vidas; que se compara con la semilla que debe ser sembrada. si no es sembrada, se mantiene como logos o “concepto”; pero si es sembrada, pasa a ser “rhema”, Que es cuando la palabra de Dios es plantada en nuestros corazones, y la fe es la que la hace germinar y dar fruto abundante.

Muchos oyen la Palabra, pero si no la reciben con fe, se convierte en semillas que no fueron plantadas en los corazones de las personas. Prueba de ello es que los judíos habían escuchado suficientemente la Palabra de Dios, pero fueron desobedientes a ella porque su oír no iba acompañado de fe. Pablo dijo: “la letra mata, pero el Espíritu vivifica”; Así como el cuerpo sin el espíritu es carente de vida, La palabra de Dios sin el rhema no producirá vida en las personas. El apóstol Santiago dijo: “El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas”. (Santiago 1:18). La única manera que el Espíritu Santo se puede conectar con el hombre, es a través de la fe.

El doctor Cho define el rhema como una palabra específica para una persona específica, en un momento específico.

El doctor Derek Prince hace un análisis sobre el logos y el rhema diciendo que el logos es lo eterno, pero que el rhema toma lo eterno y lo inyecta en el tiempo. Dice también que el logos es lo potencial, y que el rhema toma lo potencial para hacerlo actuar. Logos es lo general, pero el rhema toma lo general para volverlo específico. La palabra rhema toma una porción del logos total y lo presenta en forma que pueda ser asimilado o entendido por el hombre.

El doctor Perri Spar, haciendo una comparación entre el logos y el rhema, lo relaciona con la semilla, presentando su significado de acuerdo con el griego. Él dice: “Logos es igual a la esperma que constituye la semilla que aún no ha sido sembrada en la tierra. Rhema (en griego espora) se refiere a la semilla que ha sido sembrada”. Toda la Biblia es logos, como un depósito repleto de semillas, un sinnúmero de promesas que aún no se han podido disfrutar porque hace falta la palabra rhema.

Es necesario sembrar la semilla en nuestros corazones, porque si no se siembra, no se cosecha. Como lo dijo el profeta: “… así será mi palabra que sale de mi boca no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isaías 55:11).