2 DE JUNIO · EL LIBRO DE MI VIDA

La Biblia es la Palabra infalible de Dios, no podemos aceptar ningún otro libro que pretenda serlo. Cuando nos apropiamos de ella como alimento permanente y permitimos que more en abundancia en nosotros, la confesión cambia y, a medida que la estudiemos, los velos en nuestra mente irán desapareciendo, la verdad se irá aclarando y las cadenas que nos ataban se desintegrarán. Jesús dijo: “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres“ (Juan 8:32). Uno de los beneficios que otorga el conocimiento de Su Palabra es la transformación de aquellas expresiones de derrota, queja y fracaso que teníamos por confesiones de fe y victoria.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17). La intención de Pablo al usar el término “útil” es llamar la atención en cuanto a las ventajas y beneficios de la Palabra de Dios.

Thomas Carlyle en un momento de inspiración expresó: “La Biblia es la expresión más fiel que jamás haya vertido en letras del alfabeto el alma del hombre; a través de la cual, como por una ventana, podrán todos los hombres mirar hasta la lejana eternidad y discernir en vislumbres remotos su distante y olvidado hogar”.

Enseñar – Del griego “didaskalia”, significa “lo que se enseña o doctrina”. En este caso, la Biblia ofrece los parámetros de verdad que orientan las más importantes decisiones en la vida del hombre. Es el libro que nos enseña a vivir de tal manera que nuestro paso por esta vida glorifique a Dios.

Redargüir – Del griego “elegchos”, significa “convencer del error”. Cuando tomamos un rumbo equivocado en el curso de nuestra vida, el Espíritu Santo se vale de la Palabra para indicárnoslo y ayudarnos a retomar la senda correcta.

Corregir – Del griego “epanorthosis”, significa “restaurar a un estado recto o correcto”. Al tiempo que nos convence del camino equivocado donde andamos, la Palabra de Dios brinda luz para indicarnos la vía del bien, instruyéndonos acerca del cambio de actitud que hemos de asumir humildemente ante el Señor luego de la reprensión, disponiéndonos a avanzar por un nuevo trayecto.

Instruir – Del griego “paideia”, significa “la instrucción y disciplina dada para guiar a un niño hasta llegar a la madurez”. La Biblia contiene elementos instructivos que permiten pasar de la infancia espiritual a la madurez en el conocimiento de Dios, recibiendo capacitación para que la Palabra sea extendida. Pablo decía a Timoteo: “Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2 Timoteo 2:1-2).

La Biblia también nos ayuda a lograr que todo sea posible, porque “…sin fe es imposible agradar a Dios…”