18 DE DICIEMBRE · EL ESPÍRITU SANTO NOS EMPODERA

El Espíritu Santo vino a la Persona de Jesús, es decir, que el Espíritu y el Verbo estaban unidos. Dios llenó a Jesús con el Espíritu Santo y por esa unción que fue depositada en Él es que el Señor fue movido a hacer bien, a sanar la gente y a liberar a los oprimidos por el diablo. Algo poderoso que usted debe saber es que el mismo Espíritu que fue dado a Cristo también nos ha sido dado a nosotros, esto sucedió en el día del Pentecostés cuando el Espíritu Santo vino sobre todos los creyentes. Ese día, el Espíritu le estaba diciendo a la iglesia que ya no estaría más sola porque a partir de ese momento Él caminaría con ella. El representante legal de Dios en esta tierra es el Espíritu Santo y lo puede ser porque Él es una persona.

La iglesia primitiva ante el primer concilio en Jerusalén envía una carta, como lo relata el libro de Hechos: “Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien” (Hechos 15:28,29). Al expresar “Ha parecido bien al Espíritu Santo…” vemos que la iglesia respetaba la opinión y la guía del Espíritu; cada decisión que iban a tomar, primero la consultaban con Él y esperaban Su aprobación. “¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?” El Espíritu Santo anhela ser parte de su vida, Él desea morar en usted, pero no quiere solo una parte de su ser, Él anhela el control total.

Si le permitimos dirigir nuestras vidas, no nos equivocaremos en ningún paso que demos, dado que para el Espíritu es tan claro el presente como el futuro. Aunque no entendamos muchas cosas, si igual las hacemos en obediencia a Él, luego veremos los resultados efectivos de nuestras decisiones. Llevo más de treinta años sirviendo al Espíritu Santo y puedo decir que no hay otro como Él.