22 DE SEPTIEMBRE · EN COMPAÑÍA DEL CONSOLADOR

“Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad”. (Juan 14:15-17). El Espíritu Santo es conocido como el otro consolador; o sea alguien a quien Dios asigno para que este con nosotros para fortalecernos espiritualmente y también para guiarnos en cada paso que demos. Gracias a los GPS podemos llegar a cualquier ciudad y desplazarnos cómodamente sin correr el riesgo de perdernos; algo similar sucede en nuestra relación con el Espíritu Santo; que sin importar el lugar en que nos encontremos podemos vivir confiados, porque él todo lo tiene bajo control.

Un misionero que llegó a predicar a una jungla. El líder de la región que lo estaba esperando le dijo “sígueme”, y empezó a caminar en medio de la selva; cuando habían avanzado un buen trecho, el misionero, asombrado porque no veía caminos ni vehículos, le pregunta al guía: ¿cuál es el camino?, a lo que el hombre respondió: “Yo soy el camino, si no me sigues, jamás llegarás a tu destino”. Podemos ver que para poder llevar a cabo la vida cristiana sin que nos desviemos de la ruta, siempre vamos a necesitar tanto del JPS de la palabra de Dios y también de la guía del Espíritu Santo. y esto nos ayudará a llegar a nuestro destino eterno. Pedro predicando en la casa de Cornelio dijo: “Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”. (Hechos 10:38)

Note que la fuente de poder en Jesús es el Espíritu Santo, dice como Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder el Espíritu Santo es esa fuerza, es ese poder que nos lleva a cumplir correctamente el propósito de Dios. “Y anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo”. Antes del Señor Jesús no se registraron casos de liberación de las personas de espíritus inmundos. No se ha puesto a pensar qué harían los de Jesús en los tiempos actuales para que el mundo conociera salvación. Muy seguramente, usaría todos los medios tecnológicos posibles, radio, televisión, cine, prensa, internet, etc.

Pablo Fue un fogoso predicador que se esforzó en llevar el mensaje a donde ningún otro en su época pudo haber llegado y el agente motivador fue la pasión por ganar las almas y engrandecer la obra de Dios. Desde la cárcel, envía palabras de animo a sus discípulos en Filipo. Pues tenia una meta de presentar perfectos en Cristo a cada creyente. Pablo como conocedor que había sido del Espíritu Santo, sabia que Él no los dejaría a mitad de camino, sino que prepararía los medios para que ellos pudieran mantener viva su fe, hasta el fin de su carrera. Y en su carta a los Corintios les dice: “¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis”. (1 Corintios 9:24).