25 DE ABRIL · EL ESPÍRITU NOS REVELA SU PALABRA

El Señor nos dio el Espíritu Santo, y por medio de Él, nos han sido reveladas cosas que a ningún ser humano, por más intelectual y superdotado que sea, le son reveladas. Esto es porque sólo se pueden conocer por medio de la revelación del Espíritu Santo; por eso hablamos misterios y cosas que para los demás permanecen ocultas, pero que para los siervos de Dios son tan claras como la luz de la mañana.

La Biblia es la Palabra infalible de Dios, no podemos aceptar ningún otro libro que pretenda serlo. Cuando nos apropiamos de ella como alimento permanente y permitimos que more en abundancia en nosotros, la confesión cambia y, a medida que la estudiemos, los velos en nuestra mente irán desapareciendo, la verdad se irá aclarando y las cadenas que nos ataban se desintegrarán.

El apóstol Pablo quien llego a ser uno de los apóstoles que llego a entender muy bien que cada una de las profecías mesiánicas se cumplieron en Jesús, con pleno conocimiento de lo que él estaba enseñando dijo que:

Toda la Escritura es inspirada por Dios. Solo el Espíritu de Dios pudo alentar y motivar a los escritores sagrados a que plasmaran esas grandes verdades que Dios quería que su pueblo las conociera. Cada escritor sagrado era consciente de que lo que escribía era por inspiración divina. Pablo dijo: “…también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual” (1 Corintios 2:13).

El Espíritu Santo es quien aclara y revela la Palabra de Dios a nuestras vidas. Usted tiene que vivir de acuerdo a esta Palabra, pero para que esto suceda tiene que desarraigar de su mente todo aquello que impida que ella pueda penetrar y arraigarse en su corazón. La meditación y confesión de la Palabra de Dios constituyen elementos claves para que el desarrollo de la fe creadora, porque “la fe viene por el oír la Palabra de Dios” (Romanos 10:17). Personalmente, aprendí a conquistarlo todo en el lugar secreto de la oración, allí, Dios me revela Su voluntad no sólo para mi vida, sino para mi familia, para mi equipo, mis discípulos, para la iglesia y la nación. Siempre que confieso la Palabra, el Espíritu Santo comienza a ejecutarla.

Es importante entender que toda la Biblia fue inspirada en la fe. Gracias a la fe de hombres sencillos, pero a la vez santos, se esforzaron para que las futuras generaciones pudiésemos tener acceso a esa palabra que es viva, eficaz y eterna. Y gracias a ello, nosotros tenemos este precioso libro conocido como la Biblia a nuestro alcance.

La fe es la base de las Escrituras, cada uno de nosotros debemos interesarnos por conocer su esencia y esforzarnos para que ella se desarrolle dentro de nuestro interior.