6 DE ABRIL · EL ESPÍRITU DE DIOS EN NOSOTROS

“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).

Estas fueron las últimas palabras que el Señor Jesús pronunció antes de ascender al cielo, mostrando así cuan importante eran cada una de ellas. Llevar a cabo la obra de Dios con éxito, implica tener el poder del Espíritu Santo dentro de nuestras vidas.

Poco antes de que Jesús ascendiera al cielo, dijo a sus discípulos: “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, e Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:8). Luego los apóstoles se encuentran reunidos en el aposento alto, Pedro se levantó y pidió a los discípulos que se debería escoger el remplazo del ministerio del que cayo Judas, y escogieron a dos candidatos: Matías y Basabás y la suerte cayo sobre Matías y fue contado como uno de los doce.

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.” (Hechos 2:1-4).

Pedro aprovechando que miles de judíos se habían acercado a ellos, para saber que estaba aconteciendo. Y Pedro se levanta y les recuerda la profecía Joel: “Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos soñarán sueños; Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán” (Hechos 2:17,18).

Ya en la conclusión de su mensaje les dice: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.” (Hechos 2:38-41). Y como resultado inmediato: “Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón.” (Hechos 2:46).

El equipo de los doce por primera ves estuvo completo; pues Matías era la persona correcta y esto permitió que viniera el poder del Espíritu Santo y el resultado de esta manifestación, fue que 3.000 judíos aceptaron a Jesús como su salvador; e inmediatamente todos los recién convertidos quedaron vinculados a una célula y también frecuentaban el templo.