27 DE JUNIO · EL DESPERTAR ESPIRITUAL

El profeta fue impactado al escuchar la Palabra de Dios y se estremeció su corazón. Pudo tener conciencia no sólo de sus pecados, sino también de la iniquidad que predominaba en el pueblo de Israel. Discernió que experimentar un despertar espiritual sería lo único que contrarrestaría la maldad de su nación. Entendió que todos estaban bajo el juicio de Dios, mas apeló a la misericordia divina para que enviara un amanecer espiritual.

La oración de Habacuc al Señor era: “Aviva Tu obra”, envía un avivamiento, un despertar espiritual; que los hombres no sean religiosos ni dogmáticos; que dondequiera vayan los creyentes tengan el fuego de Tu Espíritu y sean reproductores de vida. Que, en medio de la crisis política, social, familiar que estemos atravesando, Dios, envíe ese grandioso despertar espiritual que nos de esperanza y veamos el milagro en nosotros y en nuestra nación.

Muchas personas buscan que Dios se amolde a sus deseos, antes de ser ellas quienes se someten a los designios divinos. Por permitir esta clase de pensamiento en su corazón caen en una pasividad espiritual que les dificulta diferenciar entre lo santo y lo profano, entre la libertad en Cristo y el libertinaje mundano, entre la verdad de Su Palabra y el error imperante en este mundo. Algunos son miembros activos en sus iglesias, pero sólo para aquietar la conciencia; batallan de continuo con los deseos de la carne, confiesan sus pecados sin ser libres de ellos. Para librarse de ese espíritu de mundanalidad, el creyente debe ser procesado por Dios, tal como el oro se prueba en el crisol para quitar toda impureza. San Pedro dijo: “Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” (1 Pedro 1:7).

Todos debemos transitar por el mismo proceso en el desarrollo espiritual. El verdadero soldado se conoce en el campo de batalla, no tras las paredes del cuartel; de igual manera, un hijo de Dios puede demostrar su calibre espiritual frente a la prueba, ya que, al salir vencedor es coronado de gloria, honra y alabanza. Aunque todos tenemos las mismas oportunidades brindadas por Dios a través de Su Palabra, sólo unos pocos las aprovechan, porque el adversario ha logrado distraerles del contacto diario con las Escrituras.

San Pablo escribió: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.” (Colosenses 3:16). Apreciado amigo, solo podremos arder en el fuego de Dios, cuando rendimos la totalidad de nuestras vidas a su Señorío.