11 DE ABRIL · EL CARÁCTER DE CRISTO EN MÍ

La mansedumbre de Moisés era el resultado de lo que Dios había hecho en su carácter durante aquellos cuarenta años en el desierto. Esto fue lo que le dio la fuerza para poder soportar las quejas y disputas de todo un pueblo que, por no querer renovar su mente, jamás comprendió lo que Dios quería hacer con sus vidas.

Recuerde también que Moisés se dejó usar por Dios con señales, maravillas y prodigios como ningún otro en Israel lo había hecho antes, y cómo muy pocos lo hicieron después, pero todo esto fue fruto de un carácter que había sido moldeado por el Señor.

En la actualidad es muy común escuchar de la proliferación de problemas médicos relacionados con el carácter del hombre, como el estrés, la angustia, la depresión y la falta de autocontrol, entre otros. Esto es el producto de una generación que ha querido desarrollar una vida independiente, apartada totalmente del temor de Dios. Una generación que solo busca éxitos materiales, pero que dejan su espíritu completamente vació y a la merced de las mentiras y las presiones del enemigo que busca destruirlos.

Los problemas de carácter acaban con cualquier liderazgo en potencia y, por lo tanto, tienden a sacarnos del proceso divino, y a quitarnos las cosas más valiosas, como el hogar. Pero un carácter lleno del fruto el Espíritu Santo, como el de Moisés, nos llevará a hacer grandes cosas para Dios.

Todo aquel que esté lleno de Dios en su vida, lo reflejará en su carácter, ya que éste da testimonio de que se cuenta con el fruto del Espíritu Santo. Recuerde lo que el Apóstol dijo a los Gálatas:

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley”. (Gálatas 5:22-23)

Todas estas cosas son las que usted debería reflejar, permítame hacerle una pregunta: ¿qué dicen las personas sobre usted? Su esposo o esposa lo reconoce por ser una persona paciente, en su casa lo reconocen por su gozo o tal vez tienen un concepto diferente que no tiene relación al fruto del Espíritu Santo.

Los líderes que Dios quiere levantar en los días actuales se deben caracterizar por la firmeza de carácter, y por reflejar la plenitud del carácter de Cristo.

Si usted tiene algún problema de carácter, ya sea la impaciencia, el enojo, la ira, la depresión, no piense que es parte natural de lo que Dios formó en usted, muchas personas dicen “es que yo soy así”, pero la realidad es que tienen estos comportamientos por heridas, dolor o frustraciones que se han ido acumulando en el corazón.

Querido amigo hoy quiero a invitarlo para que renueve su compromiso de pasar tiempos de calidad con Dios, tal como lo hizo Moisés y que usted pueda permitir que el Espíritu Santo cambie todas esas características negativas y a cambio le Su maravilloso fruto para que usted pueda tener el carácter de un hombre de Dios.