19 DE SEPTIEMBRE · EL CAMINO DE LA FE

Por lo general la visión del ser humano es lograr una estabilidad financiera, que le de confort a su vida y por supuesto a su familia. pero la vida en este mundo es tan pasajera como un pensamiento y la mayoría descuida lo mas importante; y es cuando damos el paso a la eternidad. donde ya no existe el tiempo. Solo hay un camino para asegurar nuestro destino y es una persona: “Jesús”.

Abraham sólo escogió un camino, el camino de la fe. Esto le abrió todas las puertas al éxito, le dio fuerzas para superar los obstáculos, le ofreció un puente para cruzar el abismo entre lo posible y lo imposible, le permitió beber del manantial de la vida que lo rejuveneció y lo hizo vigoroso, le hizo volar envuelto en las alas del Espíritu, lo llevó a recorrer la ciudad celestial cuyo arquitecto y constructor es Dios, le permitió dejar bendición para su simiente que es Cristo y la extiende a todos los que son de la fe, a quienes aceptan de manera personal a Jesús y viven de acuerdo con Su Palabra. Es importante entender que toda la Biblia fue inspirada en la fe. Gracias a la fe de hombres sencillos pero santos, tenemos hoy ese precioso libro a nuestro alcance. Siervos consagrados a Dios la escribieron creyendo que generaciones posteriores recibirían el mensaje. Lo hicieron con fe.

Toda La Biblia, desde el libro de Génesis hasta el de Apocalipsis, habla de portentos sobrenaturales. Si quitáramos la palabra fe de ella, la obra carecería de valor. Lo que hace diferente a la Biblia de cualquier otro libro es sencillamente el elemento de la fe. “Mas el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma” (Hebreos 10:38,39).

El propósito de cada enseñanza bíblica es motivar a los hijos de Dios a avanzar siempre hasta alcanzar la estatura de la plenitud de Cristo. El Señor nos alienta en Su Palabra para que no miremos ni a derecha ni a izquierda, sino mantener los ojos puestos en Jesús, quien es autor y consumador de la fe (Hebreos 12:2). Si arrancáramos la fe de la vida de los hombres de Dios, no tendría sentido su existencia. Su fe los hizo diferentes. “Abraham Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios”. (Hebreos. 11:9-10)

El Dr. Dereck Prince solía comentar que conservar siempre el mismo nivel de fe es similar a mantener el vehículo en marcha hacia delante; permitir la duda es como poner la reversa al vehículo que rápidamente se desplaza en sentido contrario. A esto se refiere el Señor al decir: “Y si retrocediere el justo, no agradará a mi alma” (Hebreos 10:38).