SEPTIEMBRE 20 · EL ÁRBOL DE LA PROSPERIDAD

Dios siempre quiere lo mejor para nosotros, pero para saber que algo es bueno, uno debe probarlo primero. El oído prueba las palabras, el gusto prueba los alimentos, pero nunca sabrá lo que son las bendiciones de Dios hasta que las haya probado. ¿Cómo se puede probar las bendiciones de Dios en el área financiera? A través del profeta Malaquías El Señor dijo: 

“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Malaquías 3:10). 

Así como probé la bendición por diezmar, también probé la maldición por no diezmar; y la mayor crisis que he tenido en mi vida fue a causa de comprometer un dinero para un negocio, en vez de dar el diezmo en la iglesia. Ese mismo día, se paralizaron todas las bendiciones financieras, y aunque oraba, ayunaba y hacía guerra espiritual no podía prosperar. 

En un momento de oración el Señor me preguntó: “¿recuerdas que sucedió nueve meses atrás?” Lo tenía muy claro: En la empresa en la que trabajaba, el gerente, que era amigo mío, en el momento de recibir mi salario, me extendió el cheque de pago, pero al mismo tiempo retrocedió el brazo y me dijo: “le propongo que invierta este dinero en un negocio que he emprendido que le traerá buenos dividendos”. Me pareció bien y dije: “ok, estoy de acuerdo”.

Cuando dije esto, sentí como una nube negra me envolvió y sentí una gran tristeza, Y desde ahí, todas las puertas en el área financiera se cerraron y fueron nueve meses de lucha en lo económico.  Aquel mismo día me arrepentí y entre en un pacto con el Señor.

Después de esa oración me sentí el hombre más próspero. Y desde ese mismo día he visto la fidelidad de Dios de una manera sobreabundante. Le invito a que haga una evaluación en su vida, para que pueda tener su vida financiera en orden. 

El deseo del Padre es prosperarle, que hoy pueda tomar unos minutos antes de continuar con el próximo capítulo y hacer una oración pidiéndole al Espíritu Santo que le revele en qué área le ha fallado a Dios, para que pueda tener un tiempo de arrepentimiento y sentir como la Sangre de Jesús lo redime del poder del enemigo, y que comience un tiempo de bendición y prosperidad como nunca antes.