5 DE JUNIO · EL ALIMENTO QUE DA VIDA

Desde el primer momento que iniciamos nuestra vida cristiana debemos nutrirnos con la Palabra de Dios, pues es la leche que nos ayudará a crecer, el pan y la carne para nuestra alma. Todos los días debemos pedir al Señor que renueve nuestro entendimiento para comprender la voluntad de Dios para cada uno de nosotros. Hay tres pasos fundamentales en el proceso de maduración donde el alimento espiritual es muy importante:

LACTANCIA

Lo que más busca un bebé recién nacido es el pecho de la mamá para nutrirse; el Apóstol toma este ejemplo natural para darnos una gran enseñanza en lo espiritual. ¿Qué sucede cuando se permite algo impropio en la leche? Se descompone y comienza a agriarse; de la misma manera, si usted permite cosas impropias, inadecuadas en su vida, la leche de la Palabra se puede agriar, perdiendo su efecto nutritivo. ¿Qué sería lo impropio? El apóstol Pablo lo expreso diciendo: “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia” (Efesios 4:31).

Es importante comprender que debemos despojarnos de estas cosas, con nuestra propia voluntad; para que de esta manera, la palabra de Dios se convierta en nuestro nutriente espiritual mas poderoso.

Sabemos que de la leche, pasamos al pan. Jesús dijo: “Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4). Un niño al nacer, emite sonidos guturales que estremecen el corazón de los padres, mas si a los doce años sigue emitiendo los mismos sonidos, es porque hay un problema serio en la vida del niño.

Sabemos que en la medida del crecimiento, del pan, se pasa a la Comida Sólida. El autor sagrado nos exhorta: “Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (Hebreos 5:12-14).

El alimento sólido es para los que han adquirido madurez, y ésta se alcanza por el ejercicio. Un atleta puede llegar a ser un profesional o un campeón, sólo por medio de una dedicación total a su deporte y la práctica continua. De igual modo, un creyente puede alcanzar la madurez espiritual si se ejercita en el estudio de la Palabra; entre más estudie y más profundice en las Escrituras, más sus sentidos se fortalecerán para un desarrollo normal.

Jesús dijo: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39).