8 DE AGOSTO · EDIFICANDO POR LO ETERNO

Pablo en su carta a los efesios, los motiva a que edifiquen sobre una base muy firme, mencionando a los apóstoles y profetas. Los profetas en sus profecías hablaron de todo lo que Jesús como el Mesías prometido tendría que enfrentar y los apóstoles ratificaron que Jesús efectivamente era el Cristo, no obstante el apóstol presenta a Jesús como la piedra angular que es el fundamento principal sobre la cual se estableció la iglesia.

Es interesante que en su trabajo ministerial “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.” El Trabajo que el Señor hacía, cubría tanto ciudades como aldeas supliendo las necesidades físicas y espirituales del pueblo. “Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.”, al ver que la gente estaba tan necesitada y que la labor era demasiado amplia para que una sola persona la pudiera cubrir, dijo a sus discípulos: “A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.” Mateo. 9:35-38, el clamor del Señor fue para que en oración moviéramos la mano de Dios, para que muchos cristianos salieran de su zona de confort y se esforzaran en extender el evangelio del Reino.

Cada persona posee un alma que jamás morirá y servir a Dios es trabajar para la eternidad, es rescatar vidas de las garras de Satanás y trasladarlas al Reino de la luz, debemos usar todas nuestras fuerzas, todo nuestro conocimiento, toda nuestra sabiduría para rescatar las almas del infierno; es ahí donde nuestra prédica tiene que ser agresiva, consistente y dinámica.

Hay vidas que están a punto de caer al abismo si usted no es agresivo en la prédica, posiblemente no se salvarán, usted tiene que dar un grito, un mensaje que sacuda, que los haga reaccionar, que los haga recapacitar, que los haga detenerse y buscar salvación de la condenación, Dios nos confió la tremenda responsabilidad de rescatar a la gente de las llamas del infierno, pídale al Señor que deposite esa unción sobre Su vida. El Señor Jesucristo sabiamente logró reproducir su unción en doce hombres y con esto aseguró que el evangelio fuera extendido por los diferentes lugares del mundo y que se conservara fielmente para las generaciones venideras.