11 DE OCTUBRE · DISFRUTANDO DEL AMOR DEL PADRE

De pronto, sin saber cómo la casa estaba ardiendo en llamas. Todos se habían salvado, excepto un niño que se encontraba en el segundo piso. La escalera estaba llena de llamas y humo, además no había salida sino por la ventana.

“¡Papá, papá! ¿Cómo escaparé?”— gritaba el niño. –“Aquí estoy” –, gritaba el padre, –“Déjate caer, te recibiré en mis brazos; tírate, Carlitos, yo te recibiré”.

Carlos salió a gatas por la ventana, pero allí quedó agarrado, porque tenía miedo, sabiendo que era muy largo el trecho hasta el suelo.

“Suéltate, déjate caer”— gritaba el padre. —“No puedo verte, papá”— insistía el niño. –“Pero yo sí te veo, aquí estoy; ten confianza. Suéltate, que yo te salvaré”— decía de nuevo el padre. –“Tengo miedo de caer”-, exclamaba el niño.— –“Suéltate, tírate —gritaban otras voces”—, –“tu padre te recibirá con toda seguridad; no tengas miedo”-.

Acordándose de la fuerza y del amor de su padre, el niño recobró la confianza y se dejó caer. A los pocos instantes se halló salvo en los brazos de su padre. Hoy tu Padre Celestial está esperando que te sueltes en Sus brazos de amor, Él siempre cuidará de ti.