4 DE NOVIEMBRE · DIOS ME LLAMÓ A CONQUISTAR

Para que Josué pudiera reemplazar a Moisés, tenía que convertirse en un gran visionario, un hombre lleno de fe, desbordante de energía, que contara con la unción y el respaldo pleno de Dios para cumplir con su misión. Él tenía que elevar a su pueblo a un muy buen nivel de vida, pero para lograrlo, todos ellos debían ser conquistadores. Lo que más ayudó a Josué en el cumplimiento de su cometido, fue su espíritu de servicio. Éste lo guardó de la contaminación que había afectado a todo el pueblo por causa del becerro de oro; y a la vez, Josué pudo beber de la unción que había en su líder.

De la misma manera, para cada paso que damos hacia la conquista, el Señor nos ha provisto de gracia y unción. Cuando tenemos un corazón de siervo, tal como Josué, y estamos dispuestos a comprometernos con Dios va ir alcanzando cada meta y cada sueño que te has propuesto. Una de las características fundamentales del pueblo de Dios es que Él hizo un pueblo conquistador. Entonces, es nuestro deber procurar el espíritu de conquista en nuestra vida.

Lo que hemos vivido en la Florida ha sido una serie de transiciones: Empezamos con unas pocas ovejas; por años no vimos un mayor crecimiento, y en varias ocasiones hasta nos sentimos tentados a tomar las maletas y regresarnos, porque creíamos que estábamos perdiendo nuestro tiempo. Más cuando Dios da una misión, nos hace pasar por un tiempo de preparación en el cual nos forma. En el momento en el que el Señor le dijo a Josué que Moisés había muerto, le estaba dando a entender que la etapa que había vivido antes, (si bien había tenido su propósito) ya era pasado, había muerto. Sus siguientes palabras fueron que se levantara y accionara. El Señor nos insta a no permitir la pasividad y a entrar en acción.

Fue muy diferente la etapa que vivió el pueblo de Israel en el desierto, (en la cual solo salían a buscar el maná) que la que tuvo que afrontar cuando llegó a la tierra prometida, donde había fructificación, abundancia y provisión. Por eso, el Señor le dijo a Josué: “Levántate”. Él nos lleva a accionar, a que no nos estanquemos en el pasado. Lo interesante del caso es que no solo nos manda a cada uno de nosotros a que nos levantemos, sino que nos dice que nos levantemos con nuestro equipo.

Cuando el líder se pone de pie, su equipo se levanta con él. Todo se debe a que la unción del líder se ha reproducido en sus doce (Ezequiel 1:19-20). Dios le entrega todo aquello por lo que pueda creer “Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie” (Josué 1:3).