FEBRERO 2 · DESPERTANDO A LA FE

La Biblia es la única fuente que puede producir fe en el corazón del hombre. ¿Cree usted que la Biblia es la Palabra viva de Dios? Si su respuesta es positiva, este es un buen comienzo para alguien que quiere entrar a caminar por la senda de la fe. Pero la fe sólo vendrá cuando usted tenga un contacto directo y permanente con la Palabra. Del perseverante estudio de la misma es que viene la voz de Dios. Y cuando la Palabra de Dios llega a nuestros corazones, es que nace la fe. 

Aunque ninguno de nosotros conoció a los escritores sagrados, instrumentos utilizados por Dios para que hoy tengamos la Biblia, no obstante, creímos lo que ellos escribieron, así como en el testimonio de sus vidas y lo que hablaron acerca de Jesús. Eso se llama fe. 

La fe posee algunos elementos que implican transformar las circunstancias. Pablo dijo: “Con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:10). 

Una vez más, el apóstol nos hace ver que lo que confesamos con nuestros labios ha sido el resultado de todo aquello que hemos creído en nuestros corazones. 

La vida del Señor Jesús era de mucha intimidad con el Padre. Como resultado de permanecer en su presencia, tenía la voz de autoridad, a tal grado que nadie podía resistir ni las palabras ni el espíritu con que Él hablaba. 

 

No existe otra forma de hacer que la verdad perdure, a menos que logremos que el evangelio quede escrito en el corazón de los creyentes. El Espíritu Santo fue y es de inspiración en las vidas de profetas, apóstoles y maestros sabios e idóneos, de quienes toma sus labios y los usa  cual pluma de un hábil escritor para imprimir en los corazones de las personas, el evangelio de la verdad eterna.