28 DE FEBRERO · DEPENDIENDO DE DIOS

Una niña abordó un avión para viajar a Nueva York, llamando la atención de todos. Subió al avión con boleto en mano, buscando su asiento y se sentó al lado mío. Se veía una niña educada, segura inteligente. Me miró, sonrió, sacó un libro y comenzó a dibujar. A pesar de su corta edad, como unos 8 años, no presentaba rasgos de ansiedad al despegar el avión.

El vuelo no fue muy bueno, mucha turbulencia. De pronto una sacudida fuerte, y todos estaban muy nerviosos, pero la niña mantuvo su calma en todo momento ¿Cómo lo hacía?, ¿Por qué su calma? Hasta que una mujer frenética le preguntó Niña: ¿no tienes miedo? – “No señora”, contestó la niña y mirando su libro de pintar le dice:” Mi padre es el piloto”.

A lo largo del camino nos vamos a encontrar con sucesos que nos sacudan como en una turbulencia.

Habrá momentos en los que no veremos el terreno sólido y nuestros pies no pisarán lugar seguro. No veremos dónde sostenernos. En esos tiempos debes recordar que nuestro PADRE es el piloto. A pesar de las circunstancias, nuestras vidas están puestas en el creador. Así que la próxima vez que llegue una tormenta a tu vida alza tu mirada al cielo porque tu destino está asegurado.