6 DE MAYO · DEPENDIENDO DE DIOS

Por causa del pecado el hombre quedó dependiendo de sus propias fuerzas, y tuvo que enfrentarse a un destino para el cual el no estaba preparado; tal como lo expresó el mismo Dios cuando dijo:

“¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, si en mis caminos hubiera andado Israel! En un momento habría yo derribado a sus enemigos, y vuelto mi mano contra sus adversarios. Los que aborrecen a Jehová se le habrían sometido, y el tiempo de ellos sería para siempre. Les sustentaría Dios con lo mejor del trigo, y con miel de la peña les saciaría” (Salmos 81:13-16).

La exclamación del Señor es porque Su mismo pueblo cerró los oídos para no oír Su palabra, y taparon sus ojos para no ver Su ley. Más si ellos le hubieran escuchado, en un solo instante todos sus enemigos habrían sido derribados; mas como ellos hicieron lo contrario, fueron sus enemigos los que se engrandecieron sobre ellos y los derribaron. Dios quería pelear por Su pueblo, pues con un solo golpe dado por la mano de Dios habría sido mas que suficiente, para haber pulverizado a todos sus adversarios. Más por causa de su propia obstinación, el liderazgo de ellos que debería ser permanente, fue demasiado pasajero.

A través del proverbista el Señor dijo: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos” (Proverbios 3:5-8). Lo que el Señor está pidiendo a Sus hijos es que crean en Él, por encima de sus propios conceptos; que en cada paso que den, dependan de la dirección divina, porque Él si los lleva por la ruta correcta. Que toda la fuente de su sabiduría provenga de la Palabra de Dios. Que entendamos que el temor a Dios, no es tenerle miedo a Dios, sino una determinación de obediencia a su Palabra. Y esto nos protegerá del mal, traerá sanidad a nuestro cuerpo y fortalecerá nuestros huesos.

Y si anhela entrar en la dimensión de la prosperidad, debe tener en cuenta lo que sugiere el proverbista: “Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos;Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto.” (Proverbios 3:9,10).