10 DE MARZO · DEPENDIENDO DE DIOS SIEMPRE

Una vez un hombre era perseguido por varios bandidos que querían matarlo, así que para salvarse entró a una cueva. Los bandidos empezaron a buscarlo por cada cueva que se encontraba allí. Viendo que cada vez se acercaban más elevó una oración a Dios de la siguiente manera: Dios todopoderoso, haz que dos ángeles bajen y tapen la entrada para que no entren a matarme. En ese momento escuchó a los hombres acercándose a la cueva en la que él estaba, y vio que apareció una arañita que empezó a tejer una telaraña en la entrada. El hombre volvió a orar, esta vez más angustiado: Dios, te pedí ángeles, no una araña – Y continuó: Señor con tu mano poderosa coloca un muro fuerte en la entrada para que no puedan entrar a matarme.

Abrió los ojos esperando ver el muro tapando y observó a la arañita tejiendo la telaraña. Los bandidos se encontraban justo en la caverna de al lado así que el hombre se quedó esperando su muerte. Cuando los malhechores estuvieron frente a la cueva en la que se encontraba el hombre, ya la arañita había tapado toda la entrada, así que cuando uno de los forajidos quiso entrar a la cueva el otro le contestó: ¿No ves que hasta hay telarañas? Por aquí no puede haber pasado.

Muchas veces creemos saber cuál es la mejor manera para que Dios responda nuestra oración, sin embargo, podría ser que la respuesta llegue de otra forma, de una que nunca imaginaste.