7 DE JUNIO · DELEITÁNDONOS EN LA PALABRA

Si usted mira a un niño comer un helado, notará como se deleita y lo disfruta. Lo mismo sucede con una persona que tiene buen apetito por la comida, que al saborearla la disfruta como si fuera el mejor manjar. con la palabra de Dios debe suceder lo mismo. ¿Disfrutamos usted el estudiar la Palabra como disfruta su comida favorita?

El salmista dijo: “Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, y en sus mandamientos se deleita en gran manera. Su descendencia será poderosa en la tierra; la generación de los rectos será bendita. Bienes y riquezas hay en su casa, y su justicia permanece para siempre” (Salmos 112:1-3).

La Biblia contiene los parámetros para alcanzar el éxito y la felicidad en todas las áreas de nuestra vida. Claramente se habla de prosperidad para todos los que temen a Dios y para su descendencia. El que teme a Dios, se deleita en Sus mandamientos, es decir, se goza cumpliendo las normas establecidas por el Señor. El hombre que se deleita cumpliendo los designios de Dios será bienaventurado, logrando también que su descendencia sea poderosa en la tierra. Notemos que el texto es claro cuando dice: “En la tierra”, no dice: “En el cielo”, porque allá todo ya está asegurado.

Hemos podido comprobar que la orientación de la Palabra de Dios beneficia integralmente a la familia, pues en ella encontramos enseñanzas sobre cómo deben comportarse los cónyuges y sobre la educación de los hijos. Dios quiere que Sus hijos disfruten y sean felices viviendo en familia.

“Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas” (1 Pedro 3:1).

“Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo” (1 Pedro 3:7).

La Biblia orienta al hombre, incluso, en el aspecto romántico; por ejemplo, Salomón se dirige a la sunamita, diciéndole: “He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; he aquí eres bella; tus ojos son como palomas… una es la paloma mía, la perfecta mía…” (Cantares 1:15 y 6:9).

Deleitemos en el Señor, es el resultado de una relación estrecha con Dios. y no vemos la oración como una carga, o el estudio de la Palabra como una obligación; sino que disfrutamos de ese tiempo de intimidad con Dios.

“Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová.” (Salmos 40:1-3).