AGOSTO 6 · DANDO LO MEJOR DE MÍ

La gracia de Dios que sobrepasa todo entendimiento, encontró a Moisés quien siendo un bebé estaba a punto de morir y lo convirtió en el gran libertador de la nación de Israel.

Saulo de Tarso, quien llegó a convertirse en el apóstol Pablo, fue encontrado por Jesús en el camino a Damasco cuando estaba persiguiendo a los cristianos y su transformación fue inmediata.

Ahora el Señor Jesús quiere encontrarse con cada uno de nosotros para que podamos cumplir con el propósito Divino. Se requiere que usted  tenga la plena certeza de que Dios lo llamó al ministerio y que la motivación para perseverar dentro del mismo es la correcta, ya que resultaría imposible pretender desarrollar una labor sobrenatural con una actitud y una motivación natural.  Además, sabemos que a quien Dios llama, Él lo equipa y lo respalda en todo lo que emprenda.

Esta certeza se consolida con el compromiso. El simple hecho de saber que entre los miles de millones de seres que habitan en el planeta tierra usted fue el seleccionado por Dios para darle continuidad a Su obra, debería hacer encender una flama de fuego tan ardiente que ni usted mismo alcanzaría a dimensionar las personas que alcanzaría para el Reino de Dios. Sabemos que el Señor pudo haber escogido a otro, pero lo prefirió a usted. Mi sugerencia es; ponga todo de su parte y camine la milla extra.

Y de esta manera vendrá una etapa de quebrantamiento; así como la oruga, para convertirse en mariposa, debe pasar por ese fuerte quebrantamiento; donde la aflicción se convierte en la más grande liberación, pues deja de arrastrarse por la tierra para poder moverse en las alturas. El Señor Jesucristo dijo: “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” (Juan 12:24).

El quebrantamiento es el proceso mas eficaz que un creyente pueda tener para poder cumplir el propósito perfecto de Dios. A través del profeta Jeremías el Señor dijo: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jeremías 29:11-13).