14 DE JULIO · DANDO FRUTO ABUNDANTE

Juan el Bautista advirtió a aquellos que acudían a él para ser bautizados; “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento.” Esto o encontramos en Lucas 3.8, debemos entender que Dios nos creó para dar fruto en abundancia, Jesús dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer esto está en Juan 15.5, en el momento que usted decide unirse a Jesús da fruto en cada área porque no es posible conformarse.

Lo que nosotros logramos ver de un árbol es su tronco, sus ramas y sus hojas, pero lo que nunca vemos son las raíces, que son las que se arraigan a la tierra y no dejan caer el árbol, también a través de las raíces del árbol el fruto recibe el alimento necesario para crecer, así mismo ocurre con cada creyente que afirma su vida en Dios pues permite que Él sea el que lo sostenga para no caer y convertirse en la fuente de su nutrición, recibiendo el amor, el gozo, la paz, la fortaleza y así sus raíces están afirmadas en Dios haciendo que no caiga jamás.

En Efesios 3.17 -20 dice, “Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios”, esto nos muestra que en ocasiones algunos trabajan en el fruto externo para dar una buena impresión a los demás pero no se preocupan por el fruto interno que es el carácter. Jesús dijo, “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” esto lo podemos encontrar en Juan 12:24, al pasar por momentos de pruebas usted debe orar al Señor y preguntarle qué anhela enseñarle, muchas veces el tiempo de quebrantamiento es lo que precede las mayores victorias, es importante que renuncie a lo que piensa, siente o quiere para dejar que la voluntad de Dios se cumpla en su vida; cuando pueda soltar aquello a lo cual más se ha aferrado, ya sea un sentimiento, un recuerdo, un trabajo, un hábito o cualquier otra cosa a la que usted se esté aferrando, entonces podrá vivir una vida abundante y de propósito.

Apreciado amigo, la vida es muy corta y el fruto que nos queda al partir de este mundo, son los hijos y los discípulos, ese será el fruto que podremos presentar ante el Señor, lo motivo a que siembre en ellos lo mejor de usted para que la semilla que plantó en ellos dé fruto de generación en generación.