18 DE ABRIL · CUMPLIENDO LA MISIÓN ASIGNADA

Dios es un Dios de tiempos. Él levantó a Esdras para liderar el regreso del pueblo de Israel a Jerusalén; un hombre comprometido con su Dios, fiel a la misión encomendada y determinado a perseverar hasta el fin.

Aunque pasó la mayor parte de su vida en Babilonia, es de admirar como Esdras aprovechó el tiempo preparándose en todo lo relacionado a la ley de Dios. “…había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos”.

Dios siempre escoge un hombre y lo motiva para cumplir la misión asignada. En un acto de fe, Esdras decidió liderar un grupo que volvió del cautiverio. El viaje era peligroso, pero rehusó la ayuda del rey porque confiaba en su Dios. Ayunó, oró y avanzó, y Él prosperó su misión. “Y publiqué ayuno allí junto al río Ahava, para afligirnos delante de nuestro Dios, para solicitar de él camino derecho para nosotros, y para nuestros niños, y para todos nuestros bienes. Porque tuve vergüenza de pedir al rey tropa y gente de a caballo que nos defendiesen del enemigo en el camino; porque habíamos hablado al rey, diciendo: La mano de nuestro Dios es para bien sobre todos los que le buscan; mas su poder y su furor contra todos los que le abandonan. Ayunamos, pues, y pedimos a nuestro Dios sobre esto, y él nos fue propicio” (Esdras 8:21-23).

Dios despertó el espíritu de varios gobernantes paganos para apoyar la vuelta de Israel a Jerusalén. Ciro el persa, conquistador de Babilonia, decidió dar un trato diferente a los cautivos judíos, permitió el regreso a su tierra y reconstruir el templo, trayendo los tesoros del templo y algunos enseres. No era fácil retornar adonde no había nada, después de adaptarse al modo de vida y la comodidad de Babilonia; aun así, unos cincuenta mil se registraron en el regreso. La restauración del altar, punto central de la adoración a Dios, era prioritaria pues sabían que, sin sacrificios, no había remisión de pecado. Al colocar los cimientos del templo fue tal el regocijo del pueblo que ese día la tierra tembló, despertando celos en los adversarios que querían detener la obra.

Que todo emprendimiento y misión asignada, siempre lo haga con la guía de Dios, buscando Su dirección y Su ayuda, pues si así lo hace, como Dios estuvo con Esdras y Su pueblo, así estará con usted.