22 DE FEBRERO · CRECIENDO EN LA FE

Alejandra Gamboa y su esposo Juan Manuel Serrano llevan 20 años en la iglesia y 7 años de casados. Siempre sirviendo al Señor.

A los dos meses de casados empezaron a atravesar una gran prueba. A Juan Manuel le diagnosticaron una enfermedad llamada insuficiencia renal crónica. Esto lo dejó en coma, y pasó varios meses en una clínica. Producto de esta enfermedad, con el tiempo desarrolló otras enfermedades alternas como neumonía, una trombosis y finalmente adquirió una bacteria que casi acaba con su vida.

En un momento crítico, cuando iban a amputar su pierna por la trombosis Alejandra oró a Dios y le dijo: “Señor hemos atravesado mucho dolor estos años, no nos hemos quejado, pero no creo que pueda soportar más esta prueba. Dame una palabra para saber qué hacer si autorizo o no la cirugía de mi esposo.

El Señor le dio Juan 16:21 “Cuando la mujer está para dar a luz, tiene aflicción, porque ha llegado su hora; pero cuando da a luz al niño, ya no se acuerda de la angustia, por la alegría de que un niño haya nacido”. La palabra la confundió porque no le daba respuesta sobre si debía aceptar que le amputaran la pierna a su esposo.

Al leerla de nuevo El Señor le dio la respuesta. “Sanaré tu dolor con un hijo”. Alejandra no firmó y confió en Él Señor. A los pocos meses el Señor sano a su esposo, pero dejó una palabra sembrada: que iban a tener un hijo.

Los diagnósticos eran muy contrarios a la promesa. Su esposo no podía tener hijos con los antecedentes de su enfermedad y ella tenía quistes. Esto hirió su fe.

Pero la sustancia de la fe llegó en una conferencia de la convención de mujeres que se llamaba Sala de parto. Al finalizar Alejandra buscó a la pastora que dio la prédica y le dijo: “Quiero entrar a una sala de partos”. Y la Pastora le dijo: – Ya tuviste las contracciones. Oro por la incredulidad y la esterilidad.

El 17 de julio del 2017 esta pareja abrazó a un bebé llamado Efraín: Aquel que hace olvidar el dolor. Su Manasés fue la sanidad de su esposo y ahora había llegado Efraín, la plenitud de la promesa.. La fe es creer esperanza contra esperanza. ¿Sigues creyendo?