2 DE AGOSTO · CRECIENDO EN LA FE

Pablo quien se caracterizó por ser un hombre de fe y que además se esforzó en llevar el evangelio a donde ningún otro hubiese podido hacerlo; fue impactado por el nivel tan elevado de fe que se fue caracterizando en los romanos.

El creyente de éxito debe vivir siempre en la dimensión de la fe, pues a través de ella nuestra relación con Dios se fortalece y nos hace aptos para conquistar todos nuestros sueños; la fe en Dios debe estar siempre por encima de los sentidos naturales, así lo podemos ver en Romanos 10.10 que dice, “Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.”

La fe nos relaciona con el mundo invisible y eterno donde está el gobierno de Dios, nos eleva por encima del plano natural para unirnos con el eterno y glorioso Reino de Dios, también por la fe podemos dejar nuestras debilidades y flaquezas al pie de la Cruz para vestirnos de la fortaleza invencible del Espíritu de Dios; la fe nos conduce a salir de un mundo de fracaso y derrota para disfrutar del éxito y la prosperidad que Dios ha reservado para los que le aman. En Hebreos 11.1 dice, “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” En otras palabras, la fe es lo que nos permite percibir como verdadero lo que aún no ha sido captado por los sentidos físicos.

Sé que la fe está muy ligada a lo que podamos visualizar en el plano espiritual, cada uno de nosotros tiene la capacidad de observar las imágenes que Dios desea revelarnos a través de los ojos de la fe. Cuando usted está viendo televisión, no hace ningún esfuerzo para ello, simplemente ve las imágenes que allí se presentan, la vida de fe que nos lleva a visualizar es como encender el televisor y seleccionar en el menú de opciones lo que anhelamos ver, para esto usted primero debe saber qué es lo que necesita, ya sea a nivel individual o familiar, económico o ministerial.

Si usted necesita un milagro físico, podrá captarlo todo a través de la fe; sus ojos espirituales se abrirán y podrá ver la manera como su ministerio crece, podrá escuchar el murmullo de las multitudes que acuden a sus reuniones, verá la gente llegando de todos los lugares, ocupando cada uno de los asientos y llenando el recinto para escuchar la predicación de la Palabra.

A través de la fe, podrá ver no solo la vida de sus discípulos transformada, sino que ellos alcanzarán vidas para Cristo. Pablo dijo: “Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él” esto está en 1 Corintios 6:17.