21 DE SEPTIEMBRE · CREADOS PARA ADORAR A DIOS

Dios siempre ha existido. Él creó todas las cosas, visibles e invisibles. Primero fue lo espiritual y luego lo material. A Dios nadie lo ha visto. El único que lo conoce y nos lo ha dado a conocer es el Señor Jesucristo. Él fue quien nos enseñó que la única manera de adorar a un Dios que es espíritu debe ser con la naturaleza espiritual; y los únicos que poseen esa naturaleza son aquellos que han nacido de nuevo (Juan 3:3). Nosotros no adoramos a cualquier dios, nosotros adoramos al Dios que creó el cielo, que creó la tierra, que hizo el universo, el Creador de cada vida, el Dios que envió a su hijo Jesucristo para salvarnos.

Cuando Satanás tentó al Señor Jesús, una de sus propuestas fue que todo lo que Él estaba viendo se lo entregaría, si postrado le adoraba. Pero el Señor le respondió: “Vete de mí Satanás porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás” (Mateo 4:10). Podemos notar que el Señor dice al adversario que la adoración es exclusiva de Dios y no se puede dar a ninguna otra persona.

Tampoco se puede tributar adoración a ningún objeto, símbolo o imagen. La adoración pertenece única y exclusivamente a Dios, a nadie más. Ya en los diez mandamientos, el Señor enseñó que uno de los motivos por el cual el juicio divino viene sobre la humanidad es por adorar imágenes, pues éstas levantan una gran barrera entre Dios y el hombre (Éxodo 20:4-5). Adorar lo que no es Dios es llamar Su ira sobre la descendencia hasta la cuarta generación. Dios es espíritu; la única manera de adorarle es en espíritu. “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y verdad es necesario que adoren” (Juan 4:24).

¿Cómo adorar a Dios?
En una ocasión, un escéptico profesor preguntó a un alumno: “Dime, ¿adónde está Dios?”. Para su sorpresa, el niño le dijo: “Le hago otra pregunta; dígame profesor, ¿adónde no está Dios?”. Sabemos que Su presencia llena tanto los cielos, como la tierra.

Al dedicar el templo de Jerusalén, el rey Salomón dijo: “Pero ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos de los cielos no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?” (1 Reyes 8:27). A través de la Biblia podemos entender la forma correcta de adorar a Dios, pues el Señor brinda allí las pautas que nos ayudarán a comprender lo que es realmente la adoración.

El salmista dijo: “Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor…” (Salmos 95:6). Las palabras “arrodillar” y “rodilla” tienen en hebreo el mismo significado, “bendición”.