13 DE ABRIL · CORAZÓN VALIENTE

“…Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel” (1 Samuel 17:45b-46).

Estas impactantes palabras las dijo David cuando tan solo era un muchacho de 17 años y se las dijo al gigante Goliat, quien era conocido por ser el mejor paladín y un guerrero muy diestro.

Pero, ¿de dónde sacó David la osadía para hacer semejante declaración?

Cuando David era joven, por ser el menor de la familia, le confiaron el trabajo que para los demás era un aburrimiento, pero él lo asumió como la gran oportunidad de Dios para su vida y puso todo su corazón, haciendo las cosas como para el Señor. Su trabajo consistía en pastorear unas pocas ovejas, pero esto implicaba que debía responder por si llegaba a pasarle algo a alguna de ellas. Esto lo llevó a pasar noches enteras sin poder dormir, cuidándolas de cualquier peligro que pudiera presentarse.

De esta manera David se armó de valor para enfrentarse a las fieras del campo, se entrenó peleando contra osos y leones, saliendo siempre victorioso. En ese pequeño lugar donde David pasó varios años de su vida, Dios le mudó el corazón, dándole uno valeroso; por tal motivo, cuando vio que un gigante de los filisteos desafiaba a los escuadrones del ejército de Israel, decidió enfrentarlo, y su argumento fue: “Si Dios me ha librado de las fieras, también me librará de este gigante” (1 Samuel 17:37 Paráfrasis autor).

Un corazón valiente no es algo que se forje de la noche a la mañana, requiere de un tiempo y de una preparación. El salmista dijo: “Bien que en lo oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra” (Salmos 139:15b). De la misma manera en que Dios trabajó con nosotros cuando fuimos formados en el vientre de nuestra madre, es que Él quiere que nos formemos y que capacitemos a otros para manifestarnos al mundo. La formación correcta implica un tiempo de quietud durante el cual, la Palabra de Dios dada en el poder del Espíritu, se encarga de estructurar nuestro hombre espiritual.

“Honroso es el corazón de aquel que pone toda su confianza en Dios; pues jamás él será avergonzado.”

Tal vez usted ha enfrentado diferentes circunstancias que lo han atemorizado o siente que no tiene la fortaleza para enfrentarlas, puede ser en lo personal, en lo familiar, en lo financiero o en lo ministerial. Pero hoy el Señor quiere empoderarlo como a David para que usted se levante como un poderoso guerrero y conquiste los grandes sueños que Dios tiene para usted.

Pase tiempo de calidad en la presencia del Señor y permita que Él forme en usted un corazón valiente.

¡Hoy es el día para andar en aquellas buenas obras!