SEPTIEMBRE 22 · CORAZÓN SANO

Una de las áreas en las que más hemos visto la importancia de moverse en la dimensión de la fe, es la que tiene que ver con la sanidad interior. Se requiere una dosis especial de fe para que el alma de las personas sea restaurada. Los creyentes llegan a los pies de Cristo y obtienen la salvación, pero siguen batallando por las heridas que han sido causadas en su área afectiva y emocional, y es indispensable que éstas sean curadas.

El ser humano fue creado por Dios para que viviera en comunidad, y por tal motivo existe en él un amplio deseo de ser aceptado en los diferentes círculos de la sociedad.

Sin embargo, desde antes de nacer ya se encuentra ante una barrera infranqueable conocida como el rechazo, que es lo opuesto a la aceptación, esto produce en las personas la incapacidad de relacionarse bien con aquellos que la rodean y los lleva a sentirse anuladas, excluidas y no deseadas. 

En el idioma griego se usa el verbo “ateo” que significa “sin ningún valor”, también es sinónimo de “anular”. El apóstol Pablo escribió: “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo” (I Tesalonicenses 5:23).  

Así como el cuerpo físico recibe golpes o heridas y requiere en muchos casos la ayuda médica, de igual modo tenemos otra parte de nuestro ser que se llama alma; en ella están centradas las emociones, los deseos y la voluntad, y una de las maneras en que más puede herirse al alma es mediante el rechazo. Debemos ser conscientes de que la mejor manera de confrontar un problema es empezando por reconocer que se tiene. 

Salomón dijo: “El rostro feliz alegra el corazón”; “el ensombrecimiento demuestra que se tiene el corazón hecho pedazos” (Proverbios 15:13). El rechazo anula la voluntad hasta debilitarla. Mattew Henry dijo: “Cuando una persona posee una voluntad débil, no sabe ni puede soportar las dificultades, y lo que es más difícil, no admite ayuda”.

Aunque el rechazo haya tocado su vida, el Amor del Padre hoy quiere ser derramado en su vida, la Sangre de Su hijo Jesús puede restaurar su corazón por completo.