MARZO 13 · CONTROLANDO NUESTRAS EMOCIONES

El apóstol presenta seis fuerzas demoniacas que sutilmente se ubican en las emociones de las personas y alteran su carácter o temperamento. Ninguna de estas fuerzas adversas deberá estar ni por un solo instante en el corazón de nadie. En el verso anterior el apóstol dijo: “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (V.29). Como podemos ver, toda esa amargura interna, se expresa a través de palabras vulgares que para nada edifican sino que cargan completamente el ambiente. Y lo otro que expresa el apóstol, es que este acto contrista al Espíritu Santo. “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención” (vs. 30).

Si por un momento entendiéramos que el amor de nuestro Dios excede todo conocimiento, cambiaríamos de una manera plena en nuestro comportamiento, porque entenderíamos que hay alguien que no vemos, pero que existe y es real, y no es cualquier persona es el mismo Dios que creo todo lo que existe, y que además comprende todas nuestras debilidades y fracasos, y Él acude en nuestra ayuda, para amarnos y consolarnos, impartiéndonos Su amor eterno y Su Gracia divina, y mostrándonos el camino de luz y esperanza por el que debemos andar.

La Sangre que Jesús derramó por causa de la lanza que atravesó Su costado, tiene el poder de sanar toda herida y restaurar su área emocional trayendo el bálsamo divino a Su corazón. “Claman los justos, y Jehová oye, Y los libra de todas sus angustias. “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu” (Salmos 34:17,18)”.