10 DE SEPTIEMBRE · CONTROLANDO MIS PALABRAS

Solo hasta que el Profeta contemplo la gloria de Dios, fue que tuvo conciencia de su pecado y entendió que quedaba expuesto a la muerte; también llego a la raíz de su problema, pues este pecado había tocado a toda la nación de Israel y esto lo llevo a renunciar a su pecado y la gracia de Dios lo alcanzo. “Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.” (Isaías 6:7-8)

Una de las contaminaciones a las que mas esta expuesto el ser humano y que se muestra inofensiva esta en su propia boca, y esto es algo que no lo detecta ningún odontólogo; solo lo puede detectar el Espíritu de Dios, y esta en su propias palabras. Salomón escribió: “Te has enlazado con las palabras de tu boca, Y has quedado preso en los dichos de tus labios.” (Proverbios 6:2). Aunque Salomón en este caso se refiere a cuando las personas caen ingenuamente en la trampa de ser fiadores de un extraño. Esto es tan peligroso, porque están poniendo su futuro en las manos de alguien a quien no conocen. Salomón les aconseja diciendo: “Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate, Ya que has caído en la mano de tu prójimo; Ve, humíllate, y asegúrate de tu amigo.” (Isaías 6:3).

Jesús dijo: “O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce el árbol.” l34¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. (Mateo 12:33-34). El Señor Jesús compara las vidas de las personas con arboles, y el fruto del árbol depende la sabia que fluye por dentro.

“El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.” (Mateo 12:35). aquellos que tienen un corazón sano aunque pasen por momentos de adversidad, ellos no permiten que sus corazones se carguen de amargura, y aprovechan las circunstancias para alabar al Señor. Mas aquellos que tienen un corazón contaminado, se dejan llevar fácilmente por la amargura o el enojo ante la adversidad.
“Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.” (Mateo 12:36-37).

La palabra ociosa, es aquella carente de fruto. Y son muchas las personas que no saben poner freno a su lengua, sin entender que un día tendrán que darle cuentas a Dios.