18 DE SEPTIEMBRE · CONQUISTANDO LO IMPOSIBLE

Robert Schuller, llamó a los arquitectos y les dijo que quería construir una iglesia cuyas paredes y techo fueran de vidrio. La respuesta de ellos fue: “Sr. Schuller eso es imposible”. Él les dijo: “No comprendo el significado de esa palabra”; extendió su mano y les dio un diccionario para buscaran allí la palabra imposible. Al llegar a la letra i, notaron la hoja había sido arrancada y contestaron “Alguien quitó la palabra imposible del diccionario”. “Así es”, contestó el Pastor Schuller, “porque para mí Dios nada es imposible”. La Iglesia que construyó la llamo: La Catedral de Cristal, una iglesia con paredes y techos de vidrio.

La Biblia está llena de relatos acerca de hombres que aun en medio de grandes desafíos, se atrevieron a creerle a Dios y llegaron a conquistar lo que humanamente era imposible. Josué es un gran ejemplo de ellos: “Entonces Josué habló a Jehová el día en que Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los israelitas: Sol, detente en Gabaón; Y tú, luna, en el valle de Ajalón. Y el sol se detuvo y la luna se paró, Hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos. ¿No está escrito esto en el libro de Jaser? Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero. Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel” (Josué 10:12-14)”.

Moisés tuvo la fe para creer que Dios podía liberar al pueblo de Israel de la esclavitud que los había oprimido por más de cuatrocientos años; las 10 plagas sobre Egipto demostraron que Dios sí podía guardar y proteger a su pueblo, y al encontrarse frente al Mar Rojo Moisés creyó lo imposible. “Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen. Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco” (Éxodo 14:15-16).

Cuando entramos en la verdadera dimensión de la fe nos convertimos en hombres y mujeres de grandes conquistas, el Señor nos brinda entonces la capacidad de comprender el verdadero significado de la expresión: “Nada hay imposible para Dios”.

Nuestra fe debe estar fundamentada en la Palabra de Dios; todo lo que anhelamos alcanzar depende de lo que Dios dice en ella. La bendición de la fe llega cuando se actúa conforme a Su Palabra, y sólo vendrá cuando usted mantenga un contacto directo y permanente con ella. Juan 8.32 declara: “…y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

Todo creyente está llamado a ser un conquistador. Todo lo que desee en el plano natural, conquístelo en la dimensión espiritual a través de la fe. ¡Quedará asombrado de todo lo que podrá alcanzar.