18 DE JULIO · SOÑANDO EN GRANDE

De acuerdo con los antecedentes familiares José estaba destinado a ser un sencillo pastor de ovejas ya que por años este fue el oficio de su familia pero él se atrevió a aceptar el sueño de Dios, lo cual significaba romper con la tradición familiar y aceptar un desafío mayor para su vida, señorear sobre toda una nación; José aceptó soñar en grande y por eso llegó a convertirse en el gobernador de Egipto “ Y dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú. Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú” esto está en Génesis 41:39-40, de la misma manera, usted puede alcanzar nuevos sueños cuando se determina a dejar su condición actual, los antecedentes familiares o fracasos del pasado y como José, acepta el sueño que Dios tiene para su vida el cual es más grande de lo que usted puede vislumbrar, “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”. Esto está escrito en Isaías 55:8 – 9.

Para alcanzar los sueños es importante hacer un alto en el camino revisando si en su corazón hubo alguna herida u ofensa que hubiese frustrado el ímpetu que antes tenía y debe perdonar toda ofensa para que pueda entrar con plena libertad a la conquista. el escritor a los Hebreos dijo: “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados” esto lo puede encontrar en Hebreos 12:15. Recuerde que la gracia es el favor inmerecido de Dios para con cada uno de nosotros, Noé halló gracia ante los ojos de Dios, esto lo salvó a él y a toda su familia y gracias a ello Dios preservó la raza humana.

También es importante desechar la frustración, el apóstol Pablo en su carta a los Filipenses en el capítulo 3, los versículos 13 y 14 dijo, “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”, el carácter conquistador que él tenía no le permitía conformarse son sus grandes logros pues entendía que lo conquistado deja de ser un desafío por esto él dejaba atrás su triunfo y se enfocaba en lo que faltaba por alcanzar.

En 1 Corintios 9.16 y 17 dice, “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada.” Al premio que se refería el apóstol alcanzar al mayor número de almas para Dios, él entendió que la única manera de alcanzar a un mundo pagano solo se lograría a través de la predicación del evangelio y su esfuerzo fue tan efectivo que lo llegaron a identificar como aquel que trastornaba el mundo entero con su evangelio.