9 DE ABRIL · CONOCIENDO EL PODER DE LAS ESCRITURAS

Creo que uno de los libros que todo ser humano debe conocer es la Biblia, pues es el único medio que nos revela a ese Dios invisible, pero real, además nos da la esperanza y la seguridad de la vida eterna.

Desde el libro de Génesis hasta el libro del Apocalipsis, toda la Biblia es la Palabra inspirada de Dios.

Se escribió en un período de 1.600 años; participaron unos 40 hombres quienes fueron los escritores sagrados de diferentes épocas, culturas y estratos sociales; habían poderosos monarcas, ilustres estadistas, mujeres virtuosas, jueces, gobernantes, profetas; además labriegos y pescadores.

El primer libro de la Biblia fue escrito por Moisés mil quinientos años A.C Y el último libro, que es el de Apocalipsis, fue escrito por el apóstol Juan en el año noventa y cinco D.C. Estos hombres santos que participaron en todo el canon bíblico, fueron inspirados por el Espíritu Santo; la palabra inspiración significa “aliento”. Dios los llenó con su Espíritu Santo, y sin que ellos perdieran su personalidad, pudieron escribir cada una de las verdades que conforman todo el canon bíblico, convirtiéndose en el libro mas importante e inspirador de todos los tiempos.

Gabriela Mistral dijo: “La Biblia es para mi ´el libro´. No veo cómo alguien puede vivir sin ella”.

El apóstol Pedro escribió: “Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”. (2 Pedro 1:21).

Cada uno de los escritores sagrados eran conscientes de que lo que ellos escribían era por inspiración divina.

Pablo dijo: “Por lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual”.

Jeremías comenta: “Palabra de Jehová que vino a Jeremías diciendo: Así habló Jehová Dios de Israel, diciendo: Escríbete en un libro todas las palabras que te he hablado”. (Jeremías 30:1,2).

A Isaías el Señor le dijo: “Ve, pues, ahora y escribe esta visión en una tabla delante de ellos, regístrala en un libro, para que quede hasta el día postrero, eternamente y para siempre”. (Isaías 30:8).

A Daniel le fue ordenado: “Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia aumentará”. (Daniel 12:4).

Continuamente a través de todo el canon bíblico los escritores sagrados enfatizan en que recibieron de Dios estas palabras, que era lo que se necesitaba para que crecieran en la fe. Juan dijo: “Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre”. (Juan 20:30,31).