1 DE ABRIL · CONOCIENDO A DIOS A TRAVÉS DE LA ORACIÓN

Cuando Dios nos creó, nos hizo seres tripartitos; nos dio espíritu alma y cuerpo. Y por tal motivo somos seres espirituales que vivimos en un cuerpo; y gracias a que podemos disfrutar de ese privilegio, podemos expresar todo lo que nuestro espíritu desea.

Sabemos que existen los ángeles que son seres espirituales obedientes a Dios; y también existen los demonios que son seres espirituales pero que por su rebelión quedaron separados de Dios. Uno de esos demonios se llama culpabilidad quien, por ser espíritu, carece de un cuerpo para expresarse; pero cuando alguien le abre la puerta, ese espíritu se aferrará a ese cuerpo como si hubiese encontrado la gloria; pues para los demonios el poder estar en un cuerpo humano es como entrar en el paraíso.

Sabemos que la rebelión del hombre contra Dios se originó cuando éste cedió a las ideas encantadoras, fascinantes y seductoras que le ofreció el adversario. El hombre no se percató de que era una trampa; cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando, ya era demasiado tarde; pues ese despertar a la codicia, trajo como consecuencia el matar a un ser puro e inocente llamado espíritu y por esto sintió vergüenza de acercarse a Dios.

No obstante Dios preparó un plan de redención a través de Jesús y Él pide:

  1. Que nos acerquémonos a Él con corazón sincero; esto es sin nada de hipocresía.
  2. En plena certidumbre de fe. Entendiendo que ésta, es el único medio para relacionarnos con Dios.
  3. Purificados los corazones de mala conciencia. Solo la sangre de Jesús es lo único que puede limpiar el corazón de toda la contaminación del pecado.
  4. Y lavados los cuerpos con agua pura. Que es el milagro del bautismo lo cual nos hace dignos de relacionarnos con Dios.