26 DE JULIO · CONOCIENDO LA VOLUNTAD DE DIOS

Muchas personas no pueden comprender cuál es la voluntad de Dios y mucho menos ponerla por obra porque sencillamente no han renovado su manera de pensar. Algunos piensan que la voluntad de Dios es algo que podemos comprender con nuestro entendimiento humano, pero esto no es así, fue por eso que el profeta Isaías enseñó:

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Isaías 55:9-9)

No sé si alguna vez ha intentado pintar un cuadro en su mente de un futuro mejor, notará que ha muchas personas les cuesta soñar con una mejor oportunidad laboral como un ascenso o un aumento, a otras les cuesta imaginar un cuadro positivo de ellos mismos, pues tienden a enfocarse más en sus defectos que en sus virtudes. También es común ver que cuando hay muchas circunstancias negativas rodeándonos se hace mucho más difícil soñar.

Todo esto es el producto de no tener una mente renovada que no puede entender que los pensamientos que Dios tiene para nosotros son mejores. De acuerdo al texto de romanos, el apóstol menciona tres características que tiene la voluntad de Dios y me gustaría que las tuviera en cuenta para que pueda conquistar todas las promesas que Dios tiene para su vida.

– BUENA

Como un Padre Amoroso, Dios quiere dar lo mejor a Sus hijos y ha preparado ricas bendiciones para que disfrutemos. La palabra “buena” habla del favor divino, de lo que es valioso, virtuoso y recto.

– AGRADABLE

Dios es muy cuidadoso con todo lo que otorga a Sus hijos y desea que Sus bendiciones den alegría y satisfacción. Dios no da una mujer al hombre para que le amargue la vida, ni lo prospera en lo económico mientras lo aflige con alguna enfermedad, pues Su Palabra dice: “La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella” (Proverbios 10:22).

– PERFECTA

La palabra “perfecta” indica algo completo. Dios nunca deja nada incompleto; nos dio todas Sus bendiciones para disfrutarlas plenamente. No nos ha dado Su Espíritu por medida. David dijo: “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón” (Salmos 40:8). Juan, el Apóstol, dijo: “Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:17). La palabra “perfecta” también habla de un crecimiento hasta alcanzar la madurez.

Al aceptar la voluntad de Dios para nuestras vidas, veremos el favor divino y toda nuestra manera de pensar cambiará. Esto nos permitirá levantarnos como verdaderos conquistadores y cambiar positivamente todas las circunstancias que nos rodean.