13 DE SEPTIEMBRE · CONOCIENDO LA VOZ DEL MAESTRO

Es interesante saber que el Espíritu Santo y la palabra siempre han trabajado en equipo. Quien inspira y alienta la palabra para que tenga vida y pueda transformar completamente todas las cosas es el Espíritu santo. «Envías tu Espíritu y son creados, y renuevas la faz de la tierra» Salmos 104:30.

El Espíritu Santo es quien conoce lo más íntimo de Dios, así como el espíritu del hombre es quien conoce lo más íntimo del hombre; el Espíritu revela, o da a conocer la voluntad de Dios; pero el Espíritu no se puede expresar sin la ayuda de la palabra, ninguno de los dos pueden actuar independiente el uno del otro; ambos constituyen un gran ejemplo de unidad. Desde el momento de la creación, aunque el Espíritu se movía sobre la faz del abismo, deseando operar una transformación total en todas las cosas, con paciencia esperó la presencia de la palabra para poder actuar. «Y dijo Dios sea la luz, y fue la luz» Génesis 1:2-3.

Esa expresión que da el escritor sagrado «Dijo» se refiere al eterno Hijo de Dios que siempre ha existido; quien a la vez es la palabra divina, que estuvo trabajando en la creación; El apóstol Juan dijo: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios» Juan1:1. Verbo en el idioma griego es Logos Para el griego, todas las cosas estaban controlados por el Logos, la palabra y la sabiduría Divina; Logos hace que todo lo que existe en este mundo tenga sentido, es el poder que hace que el mundo tenga orden y no sea un caos; es el poder que puso en movimiento al mundo y que lo mantiene en un movimiento perfecto.

Un judío de Alejandría, sostenía que el Logos era la cosa más antigua que existía en el mundo y que era el instrumento mediante el cual Dios había hecho al mundo. Decía que logos era el pensamiento de Dios impreso sobre el universo. Jesús es el Verbo eterno de Dios que siempre ha existido, y «Todas las cosas por él fueron hechas y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres» Juan 1:3-4. San Pablo escribiendo a los Colosenses les dice: «Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos sean dominios sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas y todas las cosas en él subsisten…Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud» Colosenses 1:15-17-19.