8 DE DICIEMBRE · CONOCIENDO AL VERBO DE DIOS

Nunca debemos enfrentarnos a nuestras montañas con la boca cerrada. Tenemos que hablarle a nuestras montañas, sin importar que estemos enfrentando. Cuando un hijo de Dios se atreve a declarar la palabras de fe, las montañas deben obedecer.

Existe un secreto para aquellos que están dispuestos a mover montañas, y es no separarse de la confesión de Fe. Satanás hará lo imposible para no declarar las promesas de Dios. El sabe que si usted consigue creer y confesar la palabra de Dios, no habrá nada que pueda pararle.

Recuerdo en mi niñez, cuando alguien hablaba el tiempo todo, le llamábamos bocón. ¡Cuando no enfrentamos las montañas, necesitamos ser “bocones espirituales”. Tenemos que hacerle recordar a satanás cuál será su fin. Tenemos que hablar más fuerte que él y siempre tener la última palabra. Cuando esto se vuelva un estilo de vida, las montañas nos obedecerán.

Dios nos ha dado todas las cosas en Cristo Jesús para conquistar cualquier montaña. La Biblia está llena de versículos bíblicos para todas situación en la vida. Solo necesitamos encontrar las promesas correctas a nuestras necesidades, orar, meditar y confesar lo que hemos creído. Hay mucha gente que se acostumbra a vivir con su montaña. Esto nunca debes hacerlo. En vez de esto, atrevete a conquistarla. Toma la palabra de Dios y comienza a hablarle a la montaña de las deudas. Hablale a la montaña de la enfermedad o a la montaña de la condenación y culpa.

Si estás pasando por problemas familiares, tome los versículos bíblicos que ha encontrado y hablelos a las circunstancias. ¿Está desempleado? Háblele a la montaña del desempleo y ore por un nuevo trabajo con un mejor salario. !Siga Hablando!

No olvides, mientras mantengamos nuestras palabras conectadas a nuestra confianza en Dios (fe), lo que decimos que está en la palabra de Dios vendrá a la existencia.