6 DE MAYO · CONOCIENDO AL DIOS VERDADERO

Creo que una genuina conversión al cristianismo depende de la manera como disponemos nuestro corazón para que Jesús entre en nuestras vidas y empiece esa transformación, que por lo general se consolidad cuando experimentamos la revelación de la cruz.

Años atrás, mi esposa Claudia tuvo reunión con su equipo de doce mujeres en la ciudad de Miami y les dijo: “Me gustaría que cada una de ustedes oraran para que el Señor les dé la revelación de la Cruz”. Basó su breve disertación en Juan 17:3 “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. Luego añadió: “Nadie puede conocer al Padre sin haber pasado por la revelación de la Cruz”. Después de darles una breve orientación, las invitó a que cada una de ellas elevara una oración determinante para que el Señor les permitiera vivir esa experiencia sobrenatural que está reservada para aquellos que están dispuestos a darlo todo por Jesús. Cuando llegó su turno para orar, dijo: “Padre, te ruego que me des la revelación de la Cruz”.

Después de aquella oración algo pasó en su vida. Conociendo a mi esposa, una mujer muy reservada, puedo dar testimonio de lo que ella vivió en los siguientes instantes sólo podía venir del Espíritu de Dios. El poder de Dios vino sobre ella de una manera sobrenatural, cayó al piso como fulminada y empezó a llorar sin poder parar; las discípulas que estaban alrededor de ella no sabían qué hacer, la levantaron, la acomodaron en un sillón, pero mi esposa seguía llorando, llevaba más de 20 minutos así, entonces una de ellas me llamó diciéndome: “Pastor, por favor venga rápidamente que algo le está pasando a su esposa”.

Muchos pensamientos pasaron por mi mente, me fui todo el tiempo orando, no sabía qué le estaba aconteciendo, hasta que llegué a la casa y la encontré en el sillón llorando, entonces le pregunté: —“¿Qué te pasó?”—, y me respondió: —“Tuve la revelación de la Cruz”—, y yo dije: —“¡Gloria a Dios!”—, Descansé porque sabía que quien tiene la revelación de la Cruz jamás volverá a ser igual.

Cuando mi esposa logro tranquilarse me dijo: —“Quisiera expresártelo en palabras”—. Y le dije: —“No hay necesidad, ya sé lo que pasó en ti, el Señor hizo algo en tu vida, Él tomó tu espíritu y lo unió al Espíritu de Cristo en el momento de la crucifixión y tú pudiste ver lo que Jesús veía mientras estaba en la Cruz, ahí en ese momento se abrieron tus ojos y comprendiste todo lo que estaba pasando en el mundo espiritual, viste cómo las legiones demoníacas venían sobre el cuerpo de Jesús con el deseo de destruirle física y emocionalmente. Después de esa experiencia el nivel de fe, de compasión y de autoridad espiritual tomaron otra dimensión.”