11 DE ENERO · CONOCIENDO AL DIOS DEL CIELO

En época de siembra, una pareja preparaba su terreno para cultivar forraje para su ganado, se
daban prisa porque las lluvias pronto empezarían. La esposa, al expandir las semillas oraba a Dios
pidiéndole que sea una cosecha buena.
Cuando culminaron, con mucha fe se fueron a descansar. Al pasar los días, las lluvias se retrasaron
y el tiempo estimado en que deberían aparecer los primeros brotes sólo emergieron hierbas y
nada del forraje. Todo parecía indicar que fracasarían.
Llenos de tristeza, el esposo tomó la decisión de irse a la ciudad a trabajar y cubrir la necesidad
que se vendría. Ya en la ciudad, recibió la noticia de que su forraje había llenado su campo con la
lluvia tardía, volvió y vio cómo el forraje se levantó con ímpetu.
Vivimos de la misma manera esparciendo semillas de fe con nuestras oraciones, con la esperanza
de cosechar bendiciones en diferentes áreas de nuestra vida, pero existen ocasiones en las que
hay sequías y nos vemos como esta pareja decaídos porque no vemos indicios de respuesta divina.
Quizás hoy no veas la respuesta a tus oraciones, y en su lugar se presentan cosas contrarias, como
hierba. Deja de desesperarte y aturdirte, recuerda que aunque haya una aparente tardanza, viene
una lluvia de bendición que hará que tus peticiones se cumplan de acuerdo a los planes de Dios.
Vas ha conocer al Dios del cielo.