MARZO 6 · CONOCIENDO A JESÚS

Aunque estamos viviendo en una sociedad que pretende sacar a Dios de en medio y que le ha dado una amplia publicidad a las ideas ateístas, materialistas, evolucionistas y paganas, el Espíritu Santo en el día de hoy nos dirige a una dimensión mucho más profunda en el conocimiento de Jesús. Así, podemos conocerle no como una filosofía ni como una religión, no como un mito, como una idea o como una tradición, sino como una persona que no está lejos de cada uno de nosotros. Él es alguien que se interesa y se preocupa por nuestras necesidades y que, si se lo permitimos, nos muestra la senda correcta y nos proporciona la estrategia para que en todo salgamos victoriosos.

El único hombre que ha impactado el mundo entero, a través de todos los siglos, indudablemente se llama Jesucristo. Aunque la historia ha seleccionado hombres que ha llamado “grandes”, ya sea por sus conquistas, sus hazañas, por sus dotes políticas o por sus vidas religiosas, morales y filosóficas, ninguno se compara ni en lo más mínimo a nuestro Señor. Jesús fue ejecutor de lo que nunca ningún otro hará: dar Su propia vida en salvación por todos. 

A Jesús sólo podemos conocerlo por revelación divina; la fe cristiana no es algo que se hereda o se recibe por medio de carne y sangre, sino que viene directamente del Padre que está en los cielos. Es cuando comprendemos que Él nos amó tanto que entregó su vida por nosotros en la Cruz para darnos vida y vida en abundancia.  “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).