21 DE JUNIO · CONOCEMOS AL PADRE POR MEDIO DE JESÚS

Dios todo lo ve y Sus ojos dominan sobre todo lo que existe debajo de los cielos, no hay otro como Él. Es el Padre más bueno y amoroso de todo el universo. Pero nadie en este mundo puede llamar Padre a Dios si no es a través de Jesucristo. Jesús fue el único que corrió el velo y abrió la puerta para que podamos llegar al Padre Celestial, y sólo la persona que haya experimentado la revelación de la Cruz de Jesús podrá conocer a Dios como su Padre. Aquel que no haya vivido y entendido el por qué? de la muerte de Jesús en la Cruz del Calvario, jamás podrá conocer a Dios como su Padre. Sólo cuando una persona conoce a Jesús como su Señor y Salvador, puede recibir los beneficios de la Cruz, abriéndose camino para relacionarse con el Padre.

Antes de conocer a Dios como Padre, tuve que conocer a Jesús como mi Señor, mi salvador y mi Dios. Cuando estaba en mi ceguera espiritual, estando en la sala de mi casa, a las 10:30 de la noche, sentado en mi silla favorita, le dije: “Jesús, no te conozco, pero si eres el Dios de la Biblia, quiero que hagas algo conmigo, quiero que me transformes, pero que sea ahora. Y me quedé esperando la respuesta. Después de quince minutos, sucedió lo extraordinario; mientras miraba la puerta de la calle, que era de metal y vidrio acanalado, vi que una luz muy intensa del tamaño de una persona, la traspasaba, viniendo directo hacia mí y se paro a mi lado. Yo sabía que era la presencia de Jesús. Empecé a sentir que todo mi ser se llenaba de calor, era como una bola de fuego envolviéndome.

En ese instante quede suspendido entre el cielo y la tierra, y sentía que habían solo dos seres en todo el universo: Dios y yo. pero veía al señor mas alto que los cielos, mas profundo que los abismos, mas ancho que los océanos, y yo me sentía tan diminuto como un insecto. en ese instante tuve convicción de pecado y todo lo oculto salió a la luz, con mucha vergüenza baje mi rostro y le dije: Señor apártate de mi, no soy digno de ti, soy pecador; y empecé a confesar uno a uno mis pecados y cuando termine, vi una mano abierta que penetro por el lado derecho de mi cabeza y empezó a descender a manera de caricia y cuando llego hasta la planta de los pies, sentí como si toneladas de peso hubiesen caído de mi vida.

Y por primera ves en mi vida, sentí algo que no conocía: “El gozo de la salvación, que es la alegría indescriptible, porque mi espíritu cobro vida; porque antes estaba muerto por causa del pecado. me postre de rodillas y con los brazos en alto le dije: Señor si esto es lo que tu das, aquí me tendrás todos los días buscándote. y así fue como empecé mi vida cristiana.”