14 DE MAYO · CONFORME AL CORAZÓN DE DIOS

Debido el carácter tan indomable del rey Saúl, Dios escogió a David a quien Él mismo formó y lo respaldó en todo, y en su tiempo lo puso como rey de la nación de Israel.

De igual manera Dios precisa de personas que tengan un carácter conforme al Suyo, tal como el rey David, que desde temprana edad fue moldeado por el poder de Dios hasta alcanzar la medida correcta para convertirse en un instrumento de bendición para la nación de Israel. Por ello Dios estableció un pacto perpetuo con David y con su descendencia.

•Desde sus primeros años, David tuvo un corazón tierno y sensible a las cosas de Dios.

•Sufrió las presiones normales de cualquier familia contemporánea.

•Fue víctima del rechazo por parte de todos los miembros de su familia, razón por la cual, las tareas menos atractivas las tenía que hacer él.

•La firmeza de carácter se vio en David en la manera cómo reaccionaba frente a cada situación, pues lo hacía con un corazón obediente y fiel a lo que su padre le había confiado.

•David tenía muy claro el concepto de la responsabilidad que se le confiaba. Él sabía que tenía que responder ante su padre por la misma cantidad de ovejas que éste había puesto bajo su responsabilidad y para lograrlo, tuvo que enfrentarse a las fieras que trataron de arrebatar alguna de sus ovejas y él las vencía, fuese Oso o León.

El éxito es el resultado de una actitud mental correcta y positiva.

Si permite una pobre actitud en su mente, el resultado va a ser muy pobre. ¿Qué produce una persona mediocre? Resultados mediocres.

Una actitud de fe nos lleva a la conquista de aquello que parecía imposible.
Para David no había lógica de que todo el ejército de Saúl estuviera asustado ante Goliat.

Esto era así porque él tenía una manera de pensar diferente, una mente de fe. Él no permitió el temor ni miró las circunstancias, sino que aprendió a fortalecerse en Dios.
“El hombre sabio es fuerte, y de pujante vigor el hombre docto” (Proverbios 24:5).

Podemos ver que la sabiduría produce fuerza y la doctrina vigor, son los dos elementos que se requieren para la conquista.

Una persona escogida para servirle al Señor, deberá ser moldeada por Él y guiada por principios bíblicos, y de esta manera podrá convertirse en alguien que motiva a otros y permanentemente se motiva a sí misma. Para lograr una gran motivación, se hace necesaria una fuerza interior especial. Y entre más adversidades usted haya tenido en la vida, mayor será la fuerza que se desarrolle en su interior.